martes, 4 de julio de 2017

El Tiempo

Hace tiempo que no escribo ningún post. La verdad es que no me sale, no sé el porqué , pero lo cierto es que estoy centrado en otras cosas. Últimamente disfruto de la escritura, me siento cómodo, creo que se ha convertido en mi pasatiempo, como esos ancianos que se van a un banco a dar de comer a las palomas, que tiran migajas de pan y esperan a que las palomas se posen en el suelo para picotear. Yo, como vivo en un pueblo costero en vez de ancianos son turistas, y las palomas son sustituidas por peces, "cangrios" creo que se llaman, pero ni siquiera lo voy a contrastar, son grandes, y se ve a simple vista que probablemente no se puedan comer. Reconozco que yo también los he alimentado, no me avergüenzo de ello, pero posiblemente es un síntoma de que en mi vida empieza a asomar la irremediable consciencia de que el tiempo es limitado. Una vez escuché por ahí una frase que decía; "estoy en ese momento de mi vida en el que creo que es más sensato hacer el amor con la luz apagada". El caso es que he cumplido ya 36 años. Mi vida se resume en ir a desayunar a una cafetería del puerto, ir al gimnasio, escribir, e ir al trabajo. Cuando llego del trabajo trato de jugar con mi hijo. Mi hijo es lo más importante en mi vida, lo amo tanto que creo que todo lo que hago está enfocado de un modo u otro en él. "Enfocado", no sé si esa sería la palabra correcta, pero es la única que entiendo que quizás lo pueda explicar.
Mañana será martes, amanecerá un buen día, soleado, probablemente pasemos de los treinta grados, además pienso que no soplará el viento. Creo que cambiaré mi rutina y desayunaré en casa. ¡Un fuerte abrazo a todos!

martes, 9 de mayo de 2017

Círculo de Fantasía


Hace algunas semanas que se creó este grupo en el que me invitaron a participar. Todavía hay algunas secciones que están en construcción pero ya está en funcionamiento para quién desee visitarlo.
Un compañero escribió esta nota que me gustaría compartir con vosotros.

NOTA DE PRENSA
El género fantástico cuenta con unos seguidores que están entre los más fieles de la literatura. Atrás han quedado las ideas que lo tildan de textos para niños y adolescentes, tal y como muestra el éxito de autores contemporáneos y las continuas reediciones de clásicos fantásticos. También en los países en los que el idioma castellano es el más hablado y leído, la fantasía pega fuerte, con editoriales que apuestan por la traducciones y, en menor medida, por autoras y autores que muestran sus obras en público. Un público reducido, alejado de las corrientes literarias más visibles pero que exhibe su opinión leyendo y expresando sus opiniones al respectos en los vehículos que brinda internet. La comunidad de lectoras y lectores de literatura fantástica es increíblemente activa, respondiendo a la increíble salud del género en nuestros días.
Esa buena salud también ha hecho que ciertas obras sean conocidas por el gran público, por aquellas personas que no se definen, seguidoras del género, pero que consumen, sobre todo, producciones cinematográficas y televisivas que alcanzan audiencias millonarias en todo el mundo.
La explosión de nuevas posibilidades de publicación ha permitido, además de una nueva horneada de escritoras y escritores se intenten hacer hueco en un mercado que, en su nivel más profesional, está copado por los recursos de las editoriales, mientras que en el independiente, las obvias dificultades para dar a conocer sus novelas suponen un claro escollo.
Es por eso que nace Círculo de Fantasía, un grupo de autoras y atores cuyo nexo común es la creación de mundos, personajes y tramas en clave fantástica, introduciendo cada cual sus propios matices, pero siempre sin perder de vista dicho género. Círculo de Fantasía propone, pues, visibilizar las obras de sus integrantes utilizando los recursos a su alcance, siguiendo la máxima "la unión hace la fuerza", conformando un grupo en el que la profesionalidad y la amistad se dan la mano, un proyecto que  nace con la mayor de las ilusiones y que pretende convertirse en un referente del género en los países hispanoparlantes.
A tal fin, tendrán lugar numerosas actividades literarias por parte de Círculo de Fantasía, tales como la creación de una revista propia o a la edición de una antología de relatos de las que se dará más información en breve. Por ello, recomendamos a todas las personas interesadas que sigan las redes sociales y visiten la web del grupo, comprobando de primera mano todo el cariño que se ha puesto en este proyecto.
¡Un fantástico abrazo!
Círculo de Fantasía

Formas de contacto:
Página Web
Facebook: Círculo de Fantasía
Twitter: @CírculoFantasía

martes, 14 de marzo de 2017

Aprendiendo a desaprender

  Creo que siempre he sentido una sed insaciable por conocer, lo que me ha llevado a interesarme por infinidad de cosas desde mi más tierna infancia. Supongo que todos los niños actúan así. Lo que ya es algo más inusual es seguir haciéndolo de adulto. Lo cual ha provocado que me haya pasado toda la vida aprendiendo y aprendiendo. Y en concreto, últimamente he estado realizando diversos cursos en el ámbito de la salud (por eso y por ver crecer a mi hija he estado tan ausente), donde la formación de uno nunca parece suficiente, hasta que recientemente me topé con otro curso llamado Osteopatía bioenérgetica y pediátrica. Al principio me interesó el hecho de poder tratar a los niños con mayor solvencia y sobre todo con mayor seguridad de cómo lo venía haciendo hasta ahora. Y uno de los pilares básicos de la osteopatía bioenérgetica es no tratar a los niños directamente, sino a los padres, o al menos a uno de ellos. Los niños deben estar presentes, pero pueden jugar, pintar, incluso intentar destrozar la habitación o consulta :). Pero a quien verdaderamente vamos a tratar es, al menos, a uno de sus padres, pues al fin y al cabo la mayoría de las somatizaciones infantiles son provocadas por sus progenitores. Los niños tienen una capacidad de recuperación y autosanación asombrosa, debido precisamente a ese don, se ha afirmado estúpidamente que los niños son más proclives al efecto placebo que los adultos. Evidentemente se están confundiendo ambas cosas.
  Lo otro que llamaba poderosamente mi atención de esta "técnica" era el hecho de, precisamente, prescindir de cualquier técnica, de dejar de ser terapeuta y convertirse en la terapia. Olvidarse de las patologías porque éstas con un poco de entrenamiento las puede encontrar cualquiera. Lo difícil es hallar la salud y la belleza, y lo es tanto porque normalmente el médico o terapeuta busca precisamente lo contrario. Y esa belleza y esa salud, según la osteopatía bioenergética, sólo se puede hallar, mediante el "no hacer", máxima de origen taoísta que a mí siempre me ha gustado más traducir por "dejar hacer" (a la naturaleza, al organismo) o "no intervenir". Pero para poder prescindir de cualquier técnica, para poder dejar a un lado todo lo que uno ha aprendido, se hace necesaria una labor enorme de desaprendizaje, con el fin de quedar totalmente desnudos ante el paciente y poder saltar juntos, cogidos de la mano, al vacío, a esa nihilidad taoísta donde no hay obstáculos, pero tampoco asideros. Evidentemente no todos los pacientes demandarán algo así, al igual que no todas las situaciones de la vida demandan semejante desaprendizaje, pero muchas veces, sobre todo cuando tratamos con el inconsciente, todo lo aprendido parece sobrar, se hace superfluo o como mucho no deja de ser un bello envoltorio con el que cubrimos nuestra arrogancia, nuestro estupor o nuestra ignorancia.
   Ahora empiezo a sospechar que para ser un buen escritor, en muchas ocasiones deberíamos olvidarnos de la técnica y de los conocimientos y convertirnos de esta forma en Literatura, pues al fin y al cabo, al igual que encontrar patologías, escribir puede escribir cualquiera.

lunes, 27 de febrero de 2017

CÓMO CREAR UN UNIVERSO DE FICCIÓN SIN MORIR EN EL INTENTO (Parte 1)

El siguiente artículo lo comparto también en mi blog personal. LINK. Siéntanse libres de comentar y debatir todo lo que digo por acá.

Me ha quedado chulo el título de esta entrada, ¿verdad? Chulo y pretencioso. Antes de continuar, quiero aclarar que crear o gestar un universo de ficción es fácil y cualquiera lo puede hacer; aunque claro que requiere de sus ciertas circunstancias. Pongamos una comparativa. Digamos que propiciar el nacimiento de un universo es como propiciar el nacimiento de un bebé. Visto así, de la misma forma en que cualquiera que tenga genitales funcionales es capaz de, en menos de cinco minutos, concebir o engendrar un bebé, así cualquiera que tenga ideas funcionales es capaz de, en menos de cinco minutos, concebir o engendrar un universo de ficción. La procreación humana, tan bella y maravillosa, no deja de ser una cosa común. Lo mismo que los universos de ficción, es algo que los humanos hemos creado desde siempre. Y sin embargo, concebir o engendrar un hijo no te vuelve el mejor padre, así como el ser gestado no vuelve a ese bebé la mejor persona. Lo que en nuestra analogía quiere decir que, crear un universo no te vuelve el mejor escritor, ni garantiza que ese universo sea el más completo, verosímil y funcional.

Tómame pues como ese consejero matrimonial que te dice como dirigir tu matrimonio, pero cuyo matrimonio es un fracaso. O ese experto pedagogo que te habla de la crianza de tus hijos pero sin ser un padre, o peor aún, siendo un padre pésimo. Pues me consta que compras sus libros y escuchas sus consejos sin falta, ¿a qué si? Pues de tanto en tanto de pronto encuentras cosas interesantes y muy válidas.

Habiendo establecido lo anterior  ahora si podemos entrar en materia. Claro que esta entrada no abarcará todos los aspectos, pues se trata de una introducción. Pero sí veremos una panorámica general de lo que abarca esta materia.

Continuando con nuestra analogía, sabemos que no basta con una única idea para gestar ese universo regordete y de mejillas sonrosadas. Claro, puedes juguetear con esa idea todo lo que quieras, e incluso conseguir un poco de placer morboso, impúdico y poco decoroso.  Venga, algo que no expondrías al público sin sentir algo de vergüenza. Así que, a menos que seas partidario de la partenogénesis, una sola idea es incapaz de concebir a un universo por sí sola, o cuando mucho, concebirá a uno un tanto deficiente. Así pues, dejemos de hablar de la masturbación mental y pasemos directo a la acción, la concepción de un universo como fruto de dos ideas distintas.

Ya me dirás. ¿Pero si dos ideas conciben un universo, el incorporar nuevas ideas después no será como una especie de orgía mental descontrolada? Pues tal vez si y tal vez no. En realidad las ideas son ideas y no otra cosa, y en nuestra comparativa solo ocupamos dos para empezar. Y es que en realidad, como ya lo he dicho antes, esto es algo muy sencillo. De pronto se te ocurre una idea y esa idea madura hasta que tiene edad de merecer; entonces coquetea con otras ideas y para cuando menos acuerdas, bum, ya has gestado un universo. Cosa sencilla y que pasa de noche para los escritores más experimentados, pero que no deja de ser algo complicado y un poco tabú para los escritores primerizos. –¿Es tu primera vez? Descuida, tú flojito y cooperando.

Mira que, insistiendo otra vez en lo mismo, esto se da de manera natural. Una idea se junta con otra y ya tienes un universo en gestación. Pongamos un ejemplo.

Caminando por la calle de pronto me topo con un grupito de maleantes. Esos mocosos que aún no saben limpiarse el trasero y ya se sienten con el suficiente relleno en los calzoncillos para generar destrozos y molestar a los ciudadanos honrados. Estando todos juntos (porque por separado son unos miedicas), se envalentonan y roban las tapas de los rines de algunos coches aparcados frente a un negocio de comida rápida.

Cosa curiosa. Es horario escolar y estos andan de vagos, no parecen necesitados de dinero, y se comunican a base de ruidos, gemidos, graznidos y señas, como todo un grupito de neandertales; y encima todos con uniforme escolar. Con un poco de suerte mueran pronto de cáncer de pulmón por todos esos cigarrillos que fuman cual locomotoras, o por cualquier otro motivo similar.

Los veo y pienso, –Vaya, vaya. ¿Qué descompuesta está esta generación? –He aquí que tengo una premisa. Luego de recuperarme del hecho de que, semejante comentario, me hace sentir como un anciano, me descubro con una premisa para manosear. Pasados los días, viendo televisión, me topo con un infomercial hablando de un plaguicida súper genial, capaz de matar a cualquier bicho y que además es amigable con las plantas y con los humanos. Lo veo y digo, –Qué Guay. La botarga del Baygon se ve bien mona bailando. –Y he aquí que tengo una segunda premisa. Ahora sí, sentado en la comodidad de mi sofá, me topo con que tengo una idea. De pronto me digo, —¿Y si esos diablillos son considerados una plaga y se les diezma igual que a las cucarachas? —Una idea un tanto controvertida, pero idea al fin. La idea de que existan personas tan indeseables que se las consideren plagas. Claro la idea por sí sola no sustenta un universo. Pero ya tenemos la mitad del material genético, lo que es mucho.

Pasan los días y sonseando por internet me topo con uno de esos vídeos de YouTube paranoico-conspiratorio-seudointelectual-revolucionario-supercool donde se menciona, entre otras cosas, que lo malcriado de esta generación augura un futuro nefasto. He aquí que me topo con una nueva idea. La idea de que si las cosas siguen como están el futuro estará chungo.

De inmediato el hámster se despierta de su sopor, se sube a su ruedita y comienza a correr. En el primer minuto el cerebro intenta encontrar una relación entre ambas ideas. Al cabo de dos minutos, con el hámster corriendo a Mach 10, digo, —¿Y si existiera un grupo de asesinos dedicado a erradicar a las personas indeseables, sin importar que sean niños? —Ahora tengo un concepto, y sin querer he concebido un universo.

Como dije, está es solo la introducción. En la siguiente entrada ahondaremos más en los sucios detalles.

Atte. Ele Serfstone.

viernes, 24 de febrero de 2017

ESCRIBIR POR AMOR AL ARTE

Hola a todos. Ya hace un rato que no escribo nada por acá. Y sé que no me lo están preguntando, pero la razón es que estos meses he estado en un viaje de auto crecimiento personal y esas cosas zen. ¿Cómo es eso último? La verdad no tengo idea. Pero de pronto me siento más grande, o al menos en lo que a lo emocional se refiere. Pero bueno, les cuento que ha pasado todo este tiempo.

Hace un año me cree una cuenta en una red social para escritores, llamada Wattpad, y junto a mi lustrosa cuenta nueva comencé con la escritura de una nueva novela. Seguro que la mayoría de ustedes ya conocen esta red. ¿Cuál es la gracia del Wattpad? Básicamente te permite crear libros online e irlos actualizando capítulo a capítulo conforme los estás escribiendo. Puedes seguir gente así como gente te puede seguir a ti, mismos que pueden ver tus libros en proceso, comentarlos, puntuarlos, recomendarlos, reseñarlos, y de más “arlos”.

Escribir en Wattpad es, literalmente, escribir por amor al arte. No hay más recompensa que el reconocimiento de los pocos o muchos lectores que puedas llegar a tener. Nadie te comprará tu libro, nadie te pagará nada, solo leerán, comentarán, puntuarán, y… bueno, todo lo antes ya mencionado.

Abrirse paso en este mundillo es sumamente complicado. El grueso de lectores del Wattpad lo componen niños menores a dieciocho años. El resto de lectores son escolares de bachillerato o universidad, y una minoría casi inexistente son mayores de treinta años. ¿Público difícil? Ni que lo digas.

Comencé a escribir mi novela sin muchas expectativas. Los primeros dos meses apenas logré tener cincuenta seguidores. Me dije –Cincuenta. ¡Qué Guay! –y seguí escribiendo. A la fecha esa novela quedó terminada y voy a la mitad de una nueva. Actualmente tengo más de quinientos cincuenta seguidores, y modestamente sigo a otras ciento noventa cuentas. ¿Eso significa algo? Pues puede decirse que sí. Las letras están muriendo.

Ya sé que la declaración anterior suena algo fuerte, pero es una realidad que no podemos negar. La literatura se está transformando, está mutando para adaptarse a las nuevas masas, así como le ocurrió a la música. Basta encender la radio para darse cuenta que los nuevos éxitos musicales son sonidos sintéticos, letras repetitivas, estructuras simples y todo dentro de los mismos cuatro acordes. Así pues, con la literatura pasa otro tanto. Yo apenas hago publicidad de mí mismo. De hecho apenas ayer abrí un blog en el que no he escrito nada y una cuenta de Facebook en la que apenas he actualizado mi foto de perfil. De mis quinientos cincuenta seguidores puedo contar a mis verdaderos fans con los dedos de mis manos; bueno, y con los dedos de mis pies; son dieciséis los fans que están realmente al pendiente de lo que escribo y que me animan a proseguir con esta empresa.

De modo que resumimos. En un año apenas tengo dieciséis fans reales, en un año apenas empiezo a figurar entre las personitas más o menos importantes dentro de la red. Mientras que hay usuarios que tienen tres, cuatro o más años escribiendo en Wattpad, que tienen a miles de seguidores (no apenas quinientos) de los cuales cientos son sus fans y los leen, y les comentan, y los califican, y… pues todo lo demás. Y también hay usuarios que, llegan, y al cabo de dos o tres meses ya son estrellas bien consolidadas con miles de seguidores.

Ya me dirán ustedes, –¿Y para qué te codeas con un montón de niños? Ellos no saben de literatura –. Y puede que tengan razón, ellos no saben de literatura. Pero, ellos son el siguiente público, los siguientes compradores, los nuevos consumidores. La literatura ya no es lo que era antes. Mi nombre apenas empieza a hacer eco, apenas empieza a figurar entre los autores a considerar. Cada día tengo un o dos seguidores nuevos. De pronto hay quienes, sin seguirme, ponen mis libros en sus listas de lectura o califican favorablemente mi obra. Cosas así. ¿Ganaré algo con todo esto? Yo creo que sí. No dinero, obviamente, pues no estoy vendiendo nada. Pero sí fama y reconocimiento. Cuando esos mismos lectores potenciales (porque hay que estar predispuesto a ser un lector para unirte a una red social dedicada a la lectura), vean alguna de mis obras publicada, estoy seguro que la comprarán, porque ya me han visto, porque han hablado conmigo, porque me conocen como persona, porque saben de mis errores y mis correcciones, porque saben que soy un humano igual que ellos.

No se por cuánto tiempo escriba así. Supongo que es probable que pase toda mi vida de seudoescritor colgando mis obras en esta red, dejándolas libres y gratis para todo el que guste leerlas. ¿Y saben qué? No le veo nada malo. Porque mi intención no es hacerme rico o vivir de esto. La vida es corta y complicada, como para tener que esperar a que un libro, que encima tiene costo, salga del anonimato y gane un poco de fama.

Así funciona esto, la época de los intelectuales está a punto de terminar. Expertos estiman que de aquí a cincuenta años habrá escases de doctos y profesionales, entre los que vamos a extrañar principalmente a científicos, cirujanos y demás doctores a nivel salud. Pero bueno, si estos no van a estar, pues gradualmente también se irá acabando el público lector ortodoxo (por llamarle de una forma). ¿No me creen? Las historias más famosas abundan en fallos ortográficos, gramaticales y de más cosas de la jerga lingüística. Son escritas por personas que aún no terminan su educación básica y que, encima, no planean terminarla. Llámenme catastrófico si gustan, la verdad es que si lo soy. Y como tal me preparo para enfrentarme a eso.

Ya sé que soy el menos indicado para asegurar que mi trabajo es bueno. Pero sé que mi trabajo es bueno. Quizá no el mejor, pues seguramente de todos ustedes soy el menos hábil y el que tiene menor experiencia en la vida. Pero me defiendo.

Les sorprendería saber cuántos lectores afirman con todos sus dientes, que no leen los grandes clásicos porque son libros largos y aburridos; y cuántos de esos lectores no planean leer nunca esos libros. Pero yo, romántico empedernido, escribo por amor al arte, en un mundo que cada día lo aprecia menos.

¿Y qué opinan ustedes?

Saludos a todos.
Atte. Ele Serfstone.

PD: Por si quieren ver mi perfil en Wattpad.

jueves, 9 de febrero de 2017

No te quiero dejar morir mi blog...




No te quiero dejar morir...Mi blog Indie...

Un año y más, es mucho tiempo, cuando de letras se trata... amado blog indie, donde tantos comentarios inteligentes e inspiraciones llenaron un día tu espacio...

No te quiero dejar morir...

Vengo a rescatarte, a darte golpes o hacerte cosquillas

a que ames o llores, cualquier cosa menos morir... porque no creo que sea tu tiempo para decir adiós, aún existo, aún estamos, algunos, pocos, pero llenitos de lo que te gusta a ti, mil complicaciones, mil letras, mil guerras, mil sueños...


He pensado que algunos, o muchos, de los que venimos a depositar la vista en tu espacio, si somos honestos nos parecemos... a lo mejor me equivoco, no sé, pero quiero retarlos a que digan al Universo, como se siente ese YO que llevas dentro, y que sólo tu ves, aunque a veces, si eres valiente contigo mismo lo dejas inevitablemente en el filo de tus letras... Y si te leemos, entonces sabremos como es ese YO, tuyo, y no nos queda otro camino que amarte o no amarte...


Un año terrible

un Presidente terrible, que me niego a llamarlo mi Presidente, aunque lo es

Un país entero, revuelto, lleno de luchas, de gente que desea la igualdad, y otros que nos desean aplastar

Una verguenza infinita

Un temor constante

Aunque al final, lo que va a ser, será...


Y yo, con este YO tan loco, que me arrolla, me hace llorar, me hace amar, me hace reir, con este yo, que cuando oye un verso o lee un pensamiento de los grandes de las letras, siente que se le va el corazón detrás de ellos...

Y yo, sintiéndome inmensamente rica, inmensamente pobre, inmensamente amada, inmensamente sola,..

y YO con mi yo de poeta, buscando dónde esta el principio y el final...

Una pregunta constante, a cada instante... y Yo, hablando, riendo, haciendo planes igual a cualquier otro, metiendo los dedos constantemente en una computadora para poner información y ganar el dinero para vivir, como cualquier otro, en un trabajo  normal y regular, en el medio de una ciudad... deseando ser un árbol, incluso sin frutos en medio de un bosque muy verde, pero aceptando por ser humana al menos poder vivir allí en una muy pequeña casita, de piedras de pencas de guano, de bambú...


Poder olvidarme del Mundo, de la existencia, de todo, y meterme en cada libro a vivir la historia que otros grandes han escrito para mi...

Sintiéndome extraña, incomprendida, preguntándome por qué nací así?

Por qué me faltan las sustancias en mi masa cerebral que me hacen ser un ser tan distinto a los demás, porque me siento, muy en el fondo, privilegiada, seleccionada, escogida, cuando en verdad, lo que más me da ser como soy, es dolor...

Será que todos los que amamos las letras estamos locos, o más amablemente padecemos de problemas emocionales? Cómo  puede la mente imaginar miles de cosas, y aún más, como puedes sentir que vives allí y te puedes transportar...?


Quisiera ser una flor, imagino que no sabe llorar...



No sé, sólo sé, que soy extraña, aunque muchos, la mayoría me ven, como otra más...

Y tú?


Me queda amor, no lo puedo evitar, Janett Camps

lunes, 10 de octubre de 2016

POST MORTEM: NADA ES LO QUE PARECE DE JC SANZ



Sinopsis:
La policía encuentra en la bañera el cuerpo sin vida de David asesinado en extrañas condiciones.
Todas las pistas les hace pensar que su muerte puede ser por motivos sentimentales y que su marido, Marcos, llevado por un ataque de celos y de locura transitoria, lo asesina salvajemente.
¿Será Marcos el asesino? O simplemente será parte de una trampa...

POST-MORTEM, un thriler trepidante de sentimientos encontrados, rencor y odio mezclados en una extraña atmósfera oscura donde nada es lo que parece, ni nada es lo que crees...

Acompáñanos a descubrir la verdad acerca de este extraño asesinato de manos de este joven escritor que hará adentrarte en un mundo lleno de amor, miedo, dudas, celos y secretos.


Puedes adquirir el libro aquí



lunes, 11 de julio de 2016

Comentando Nana para dormir a un lobo, de Jorge del Oro Aragunde



    Es todo un placer volver a escribir en este blog sobre una gran novela indie. Su título: Nana para dormir a un lobo -África Austral-, primer volumen de una futura trilogía que se antoja interesantísima. La obra ha sido escrita por Jorge del Oro Aragunde, escritor y biólogo molecular gallego, del cual esta maravillosa "nana"  ha sido la primera de sus obras que ha caído en mis manos.
  El libro, perteneciente a ese subgénero de la ciencia ficción tan interesante y sin embargo poco frecuentado y menos difundido como es la novela úcronica, sigue las andanzas de Hans L. K. , un niño/chico danés superviviente de la Peste en unos alternativos y postapocalípticos años ochenta. 
https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51RaHgpNH1L._SX310_BO1,204,203,200_.jpg  Sin lugar a dudas nos encontramos ante una propuesta y una ambientación francamente originales. Tanto, que ahora mismo las únicas obras ambientadas en unos años ochenta alternativos que me vienen a la cabeza son la novela gráfica de Allan Moore y Dave Gibbons, Watchmen, y el 1984 de George Orwell, si bien esta última no sería en absoluto una ucronía, sino una distopía premonitoria. Pero sobre todo es ese marco geográfico sudafricano lo que le otorga esa singularidad y ese plus de encanto que emana la novela, la cual además hace gala de una ambientación muy lograda, con la que Del Oro ha conseguido activar ciertos recuerdos latentes de mis propias vivencias en el país africano.

 El impecable estilo literario de Jorge del Oro denota que esta "nana" no es ni por asomo lo primero que ha escrito. Su madurez literaria se hace patente a lo largo del texto, donde se sirve de diversas herramientas constructivas, y lo hace con una gran solvencia y eficacia.

  En lo que atañe a su argumento no quiero profundizar demasiado, para no destripar ciertos sucesos innecesariamente. Tan solo decir que su fondo es un clásico de la literatura: cómo se forja un héroe a través de un camino iniciático. En ese sentido bebe tanto de la epopeya clásica como de la Bildungsroman, ese gran género de la literatura alemana iniciado por Goethe con "Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister". Sin embargo, por género, temática y ciertas características argumentales la novela de Del Oro nos recuerda a La Carretera (The Road) de Cormac Mccarthy. Aunque, francamente, esta obra de Del Oro me parece superior a la del escritor americano. La obra de Mccarthy se queda pequeña, falta de ambición, partiendo sin embargo de una premisa de lo más interesante, es como si el interés del propio autor se fuese diluyendo y no acabara por creer en las verdaderas posibilidades de la novela. Nada de esto ocurre en Nana para dormir a un lobo. Del Oro confía plenamente en su obra, y tiene razones de peso para hacerlo.
  Toda la novela está escrita de forma ágil, sin grandes peripecias estilísticas, pero concediendo una importancia capital a la descripción y desarrollo de los personajes, consiguiendo de esta forma que empaticemos fácilmente con todos ellos, sobre todo con su protagonista, al cual acompañamos en ese rito de paso tan crucial como es el de la infancia a la adolescencia.
  Con el perfecto equilibrio de todos estos elementos, Del Oro ha escrito una novela profunda y muy accesible a pesar de su singularidad, donde hay momentos para la violencia, el dolor, el amor, el sentimiento de abandono, la generosidad, en definitiva, para casi todo, y además teñido por ocasionales pinceladas de humor.
   Lo único negativo de la obra sería los defectos de los que suelen adolecer todas las obras de una longitud considerable, es decir, pequeñas (en este caso) crisis de ritmo en algún pasaje, también dependiendo de los gustos e intereses del lector, ya que la obra en su totalidad está magníficamente estructurada.
  En definitiva, es una novela que os animo a descubrir, y si lo hacéis estoy convencido que la mayoría de vosotros os quedaréis, como yo, con ganas de más.

  Los interesados podrán adquirir la novela aquí  o aquí .

lunes, 20 de junio de 2016

Curso de literatura europea



«¡Qué sabios seríamos si conociéramos cinco o seis libros!»
(Gustave Flaubert)

Gustave Flaubert
Se dice que Gustave Flaubert tardó cinco años en escribir Madame Bovary, en jornadas de seis horas, pero no acabo de creérmelo. ¿Se pueden emplear cinco años, al ritmo de seis horas diarias, en escribir una novela de alrededor 400 páginas? ¿En literatura de ficción, se puede inventar «algo» razonablemente bueno sentándose a escribir seis horas diarias, en plan galeote de las letras? Dostoievski invirtió quince días a toda máquina en escribir su novela El jugador. Oscar Wilde se encerró dos semanas en su casa para escribir El retrato de Dorian Gray. Es obvio que los dos llevaban las novelas más que pensadas antes de sentarse a escribirlas.

Estoy leyendo Curso de literatura europea, de Vladimir Nabokov (1899-1977). No me acaba de seducir. Quizá sea porque no lo estoy leyendo de la forma correcta. O pude que en estos momentos no tenga la mente receptiva a lecturas que tal vez requieren un estado de ánimo sosegado y libre de los nubarrones de la vida social. Algunos libros han de ser leídos en la estación del año adecuada. Son como las flores: no desprenden el mismo aroma si las olemos en los invernaderos. Es preciso que el lector esté en sintonía con el libro. Y yo ahora me encuentro offsite, en todos los sentidos.

Las primeras páginas del libro, las que hasta ahora más me han llenado, las dedica Nabokov a dar buenos consejos al lector sobre la actitud más adecuada ante una obra literaria de ficción, consejos que invitan a reflexionar:

«Al leer, debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos. Nada tienen de malo las lunáticas sandeces de la generalización cuando se hacen después de reunir con amor las soleadas insignificancias del libro. Si uno empieza con una generalización prefabricada, lo que hace es empezar desde el otro extremo, alejándose del libro antes de haber empezado a comprenderlo. Nada más injusto para con el autor que empezar a leer, supongamos, Madame Bovary, con la idea preconcebida de que es una denuncia de la burguesía.»

«Debemos tener siempre presente que la obra de arte es, invariablemente, la creación de un mundo nuevo, de manera que la primera tarea consiste en estudiar ese mundo nuevo con la mayor atención, abordándolo como algo absolutamente desconocido, sin conexión evidente con los mundos que ya conocemos.»

«El tiempo y el espacio, el color de las estaciones, el movimiento de los músculos y de la mente, todas estas cosas no son, para los escritores de genio (por lo que podemos suponer, y confío en que suponemos bien), nociones tradicionales que pueden sacarse de la biblioteca circulante de las verdades públicas, sino una serie de sorpresas extraordinarias que los artistas maestros han aprendido a expresar a su manera personal. La ornamentación del lugar común incumbe a los autores de segunda fila; estos no se molestan en reinventar el mundo; solo tratan de sacarle jugo lo mejor que pueden a un determinado orden de cosas, a los modelos tradicionales de la novelística.»

Vladimir Nabokov
«Las diversas combinaciones que un autor de segunda fila es capaz de producir dentro de estos límites fijos pueden ser bastante divertidas, pese a su carácter efímero, porque a los lectores de segunda les gusta reconocer sus propias ideas vestidas con un disfraz agradable. Pero el verdadero escritor, el hombre que hace girar planetas, que modela a un hombre dormido y manipula ansioso la costilla durmiente, esa clase de autor no tiene a su disposición ningún valor predeterminado: debe crearlos él. El arte de escribir es una actitud fútil si no supone ante todo el arte de ver el mundo como el sustrato potencial de la ficción.»

«El artista maestro asciende por una ladera sin caminos trazados; y una vez arriba, en la cumbre batida por el viento, ¿con quién diréis que se encuentra? Con el lector jadeante y feliz. Y allí, con un gesto espontáneo, se abrazan y, si el libro es eterno, se unen eternamente.»

«… el buen lector es aquel que tiene imaginación, memoria, un diccionario, y cierto sentido artístico…»

«Cada cual tiene su propio temperamento; pero desde ahora os digo que el mejor temperamento que un lector puede tener, o desarrollar, es el que resulta de la combinación del sentido artístico con el científico. El artista entusiasta propende a ser demasiado subjetivo en su actitud respecto al libro; por tanto cierta frialdad científica en el juicio templará el calor intuitivo. En cambio, si el aspirante a lector carece por completo de pasión y de paciencia —pasión artística y paciencia de científico—, difícilmente gozará con la gran literatura.»

«La literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle neanderthal gritando el lobo, el lobo, con un enorme lobo gris pisándole los talones; la literatura nació el día en que un chico llegó gritando el lobo, el lobo, sin que le persiguiera ningún lobo.»

«La literatura es invención. La ficción es ficción. Calificar un relato de historia verídica es un insulto al arte y a la verdad. Todo gran escritor es un gran embaucador, como lo es la architramposa Naturaleza. La Naturaleza siempre engaña.»

«Hay tres puntos de vista desde los que podemos considerar a un escritor: como narrador, como maestro, y como encantador. Un buen escritor combina las tres facetas; pero es la de encantador la que predomina y la que le hace ser un gran escritor.»


«Creo que una buena fórmula para comprobar la calidad de una novela es, en el fondo, una combinación de precisión poética y de intuición científica. Para gozar de esa magia, el lector inteligente lee el libro genial no tanto con el corazón, no tanto con el cerebro, sino más bien con la espina dorsal. Es ahí donde tiene lugar el estremecimiento revelador, aun cuando al leer debamos mantenernos un poco distantes, un poco despegados. Entonces observamos, con un placer a la vez sensual e intelectual, cómo el artista construye su castillo de naipes, y cómo ese castillo se va convirtiendo en un castillo de hermoso acero y cristal.»






miércoles, 20 de abril de 2016

Escribir no es hacer tornillos.

Ayer estaba viendo el tercer capítulo de la nueva serie de televisión El Caso, cuando la actriz que hace de Margarita Landi dijo algo que me hizo sonreír: 

“Escribir no es hacer tornillos, caballero”. 

Obviamente, me sentí identificada, aunque yo no sea periodista. Por desgracia la correcta redacción de textos, sea de la clase que sea, no parece que esté muy valorada hoy en día. He aprendido a que no me afecte físicamente, porque si no, cada vez que entro en Facebook (o en algunos blogs, que eso es peor) saldría al borde del infarto.

Pero hoy dejaré de lado esa espinita que tengo clavada y tiraré por el camino de la reflexión. Escuchar esa frase me ha hecho preguntarme a mí misma: “Y bien, ¿qué es escribir? ¿Cómo explicarle a alguien en qué consiste la profesión de escritor?” Porque, sin duda, es algo más que saber poner palabras una detrás de otra, a poder ser con los signos de puntuación debidos.

Bueno... veamos. Creo que para escribir primero debes tener algo que contar, que quizá sea lo realmente difícil. Para tener algo que contar, tienes dos opciones: haber vivido mucho o tener muy buena imaginación. Si tienes las dos, genial. Y para imaginar diría que es importante haber leído mucho, aunque no creo que sea imprescindible. Esto es porque en general tenemos muy infravalorado el subconsciente. Muy pocos saben lo que puede salir de ahí si realmente sabes conectar con él, pero yo puedo decir que al menos un 70% de lo que escribí en mis dos primeras (y únicas) novelas provenía de mi subconsciente. No sé si eso es bueno o malo. Lo que sí sé es que es un poco aterrador, si te paras a pensarlo.

Una vez que tienes o crees tener algo que contar (yo por lo general solo suelo tener el 10% de la historia cuando empiezo a escribirla), toca encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que quieres decir y el orden en que vas a contarlo. Cada vez que haces eso, tienes que buscar también la perspectiva desde la que vas a describir los acontecimientos, porque no es lo mismo quedarte con el papel de narrador objetivo y pasivo (en mi opinión una posición bastante aburrida) que estar cambiando continuamente de personaje para pensar como él lo haría en cada una de las situaciones y hacerle tomar las decisiones que él tomaría. Yo, esto último, lo adoro. Y también me engancha cuando leo un libro escrito de esa manera. Si no puedes meterte en la mente del personaje y ver el mundo a través de una persona distinta, apaga y vámonos. No me suelen gustar las historias llenas de insulsas descripciones de los hechos o breves diálogos que más parecen un guión de televisión (y podría añadir, en el caso de la mayoría de series españolas, interpretado por actores españoles que parece que les enseñaron a todos a hablar con un tonillo antinatural y monocorde). Digamos que prefiero las intensas pasiones, el lenguaje claro y realista, contundente y sin adornos. Ver que los personajes tienen sentimientos, que cada uno es distinto, con distintas motivaciones y objetivos. Pero supongo que esto es personal y sobre gustos no hay nada escrito. Lo que importa es que como escritor te las ves negras para conseguir esto, que dicho así parece fácil pero no, no lo es. Por algo hay escritores buenos, que saben transmitir algo en sus historias, y escritores del montón. Aunque, la verdad, viendo a quiénes dan los premios Nobel de literatura, es muy posible que yo no supiera clasificarlos adecuadamente.



Algunos escritores afirman que las musas les ayudan a escribir. Yo no me lo creo. Si eres un escritor que empieza, te voy a contar un secreto: lo que más ayuda es que no pares de leer ni de escribir. Leer, porque cuanto más amplio sea tu vocabulario, mejor. Además, leer a otros escritores te puede dar ideas o estimular tu creatividad. Supongo que muchos de nosotros empezamos queriendo imitar a otros autores. Y escribir, porque por mucho que leas, si no utilizas las palabras que tienes en el cerebro, en la capa más externa, no te serán de fácil acceso jamás, y así no llegarás a ningún lado como escritor. Es como querer utilizar una máquina desengrasada.

Sí que creo en la inspiración, un poco. Es verdad que la inspiración debe llegarte cuando estás escribiendo. Si te pilla en la cola del paro o en el autobús, es probable que cuando vayas a escribir aquello que te estaba pasando por la cabeza, ya se te haya olvidado o lo hagas con palabras mucho más burdas. Por eso —y que esto quede entre tú y yo— yo me solía llevar una libretita al trabajo, y si la inspiración me llegaba mientras estaba haciendo una palpación rectal a un perro (creo que no me ha pasado nunca pero puede pasar, créeme), pues en cuanto estaba libre corría a anotar eso que se me había ocurrido. En realidad creo que la inspiración no es más que esa profunda conexión que se produce con tu subconsciente que te permite sacar todo lo bueno y malo que hay en ti, aunque por supuesto tienes la libertad de hacer creer al lector que al que se le va la olla es el personaje ficticio que has creado. Es entonces cuando las palabras fluyen de verdad. Además es ideal que logres vencer las barreras que siempre están ahí cuando escribimos, barreras tipo: “Esto no lo puedo escribir porque es muy fuerte, o muy violento, o no me produce una buena sensación”, o “Esto no le va a gustar a mis lectores, y si lo lee mi padre va a pensar que estoy loca”. Si lo haces, de manera que toda tu alma se vierta en el papel (o, ya en nuestros tiempos, la pantalla del ordenador), creo que sin duda alguna habrás conseguido hacer un grandísimo trabajo. Siempre digo que si algo que he escrito me sigue emocionando cuando lo leo meses después, posiblemente es porque es bueno de verdad y tiene el potencial de emocionar a los demás. Que, para mí, es uno de los principales objetivos cuando escribo.  

Hala, os dejo que hagáis vuestros propios tornillos... si podéis.