martes, 13 de agosto de 2013

La Libertad según Krishnamurti

   He decidido compartir algunas reflexiones acerca de la libertad y de contribuir a crear un mundo nuevo y mejor, extraídas del libro que estoy leyendo en estos momentos, que no es otro que "El arte de vivir" del filósofo indú Krishnamurti, uno de los grandes paradigmas de la libertad espiritual en el pasado S. XX.
   Pero, ¿quién fue Krishnamurti?
   Jiddu Krishnamurti fue sobre todo un gran orador y pensador, nacido en Madanapalle, India, en 1895, y fallecido en California en 1986. Siendo todavía un adolescente fue descubierto por un destacado miembro de la Sociedad Teosófica, quienes enseguida vieron en él a un futuro líder espiritual, y así lo prepararon para tal. Pero al alcanzar la madurez, el joven Krishnamurti disolvió la orden que había sido creada para que él mismo la dirigiera, y pasó el resto de su vida viajando y conferenciando por todo el mundo.

  "Si hemos de crear un mundo nuevo, una nueva civilización, un arte nuevo, no contaminado por la tradición, el miedo, las ambiciones, si hemos de originar juntos una nueva sociedad en la que no existan el «tú» y el «yo», sino lo nuestro, ¿no tiene que haber una mente que sea por completo anónima y que, por lo tanto, esté creativamente sola? Esto implica, ¿no es así?, que tiene que haber una rebelión contra el conformismo, contra la respetabilidad, porque el hombre respetable es el hombre mediocre, debido a que siempre desea algo; porque su felicidad depende de la influencia, o de lo que piensa su prójimo, su gurú, de lo que dice la Bhagavad Gita o los Upanishads o la Biblia o Cristo."

  "La mente no puede ser libre en tanto permanezca moldeada o condicionada. Y la mayoría de la gente piensa que jamás`podremos liberar a la mente de su condicionamiento (...) Además, cuanto más antigua es la civilización, mayor es el peso de la tradición, de la autoridad, de la disciplina con que la mente se haya agobiada. (...) Una mente condicionada no es libre porque jamás puede ir más allá de sus límites, de las barreras que ha erigido en torno de sí misma; eso es obvio. Y es muy difícil para una mente semejante liberarse de su condicionamiento e ir más allá, porque este condicionamiento le ha sido impuesto no sólo por la sociedad, sino que se lo ha impuesto ella misma. Ustedes gustan de su condicionamiento, porque no se atreven a ir más allá. Temen lo que podrían decir sus padres y sus madres, lo que el sacerdote y la sociedad podrían decir; en consecuencia, contribuyen a crear las barreras que los retienen. Ésta es la prisión en que casi todos estamos atrapados
   (...) ¿Qué ocurre por lo general en una escuela, especialmente si el maestro les agrada? Desearán seguirle, imitarle; por lo tanto, el condicionamiento de sus mentes se vuelve más y más rígido, más permanente.
   (...) Si el maestro mismo cuestionara toda esta ritualidad, si realmente reflexionara al respecto -cosa que muy pocos hacen alguna vez-, si usara su inteligencia para examinar eso sin prejuicio alguno, pronto descubriría que no tiene ningún sentido. Pero para investigar y descubrir la verdad en esta cuestión, se requiere muchísima libertad. Si ustedes ya tienen un prejuicio a favor de algo y entonces proceden a investigarlo, es obvio que ya no puede haber investigación. Tan sólo fortalecerán su prejuicio, su idea preconcebida.
   (...) Todos temen que si no encajan dentro de la sociedad serán incapaces de ganarse la vida(...) Empiezan siendo personas jóvenes con muchísima vitalidad y enorme entusiasmo, pero todo eso es gradualmente destruido por la influencia condicionadora de los padres y maestros con sus propios prejuicios, temores y supersticiones. Cuando dejan la escuela y salen al mundo, están llenos de información pero han perdido la vitalidad para investigar, para rebelarse contra las estupideces tradicionales de la sociedad.  Ustedes se sientan aquí y escuchan todo esto. ¿Qué es lo que va a ocurrir cuando finalmente aprueben sus exámenes de licenciatura o maestría? Saben muy bien lo que va a ocurrir. A menos que se rebelen, serán exactamente iguales al resto del mundo, porque no se atreven a ser otra cosa. Estarán tan condicionados, tan moldeados, que tendrán miedo de echarse a andar por sí mismos. Serán controlados por sus esposas, sus maridos, y la sociedad les dirá lo que tienen que hacer; la imitación prosigue generación tras generación. No hay verdadera iniciativa, no hay libertad, no hay felicidad, no hay nada sino una muerte lenta. ¿Cuál es el sentido de que se les eduque, de que aprendan a leer y a escribir, si sólo van a funcionar como una máquina? Pero eso es lo que quieren sus padres y lo que quiere el mundo. El mundo quiere que no piensen, no quiere que sean libres para descubrir, porque entonces serían ciudadanos peligrosos, no encajarían en el patrón establecido. Un ser humano libre nunca puede sentir que pertenece a un país determinado, a una particular clase o forma de pensar. La libertad implica libertad en todos los niveles, del principio al fin, y pensar solamente a lo largo de una línea no es libertad.
  Por lo tanto, mientras son jóvenes es muy importante que sean libres, no sólo en el nivel consciente sino también profundamente en lo interno. Esto significa que deben vigilarse a sí mismos, que deben percatarse más y más de las influencias que buscan controlarles y dominarles; significa que jamás deben aceptar irreflexivamente, sino que deben cuestionar siempre, investigar y hallarse en estado de rebelión.

3 comentarios:

  1. Sabes? Cada vez parezco más pequeña ante los ojos de los que están cerca mio, me doy cuenta de eso, pero cada vez, yo crezco más, porque cada vez, yo, necesito menos, con respirar, dormir, amar, con mirar... con pocas cosas hoy me basta, pero una de las cosas que más me hace crecer y sentirme realizada es la libertad interna que poseo de poder volar a donde quiera mi mente y mi alma...allí dentro de mí, soy tan, tan privilegiada! Vaya tonto el que me mira de reojo, porque me ve con menos tesoros materiales que los de él...

    un abrazo, amigo Vida...

    ResponderEliminar
  2. No puedo estar más de acuerdo con las reflexiones de Krishnamurti. Lo veo a diario, por cuestiones que no vienen al caso. Pero es que la libertad supone mucha responsabilidad, y la mayoría de la gente no quiere eso. Es mucho más cómodo vivir con lo que ya te ha sido dado, sin cuestionarte nada, sin pensar por ti mismo, sin tener que enfrentarte a una realidad para la que, tal vez, no estamos preparados. Y la rebeldía también lleva asociada un gran riesgo que no siempre estamos dispuestos a correr.

    Solo unos pobres pensamientos...

    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De pobres... nada. Muchas gracias por dejar aquí tus comentarios.

      Un saludo.

      Eliminar