jueves, 21 de noviembre de 2013

Reminiscencias de la Conchinchina

Diario de Indochina  En el año 2007 realicé un viaje de tres semanas por tierras vietnamitas y camboyanas, y leyendo este diario, retornaron a mí multitud de agradables recuerdos, algunos de los cuales fueron rescatados justo a tiempo de ese mar en perpetua calma que es el olvido.
   Qué decir de la paradisiaca Bahia de Halong, surcada por docenas de barcos de juncos y salpicada por cientos de islas e islotes y mercados flotantes; del insomne bullicio de Hanoi y su millones de motocicletas sorteando a todo tipo de vehículos y transeuntes; del maravilloso delta del Mekong; de la hermosa pagoda de Hue; del impresionante patrimonio histórico de Hoian (aunque algo turístico de más) y su hermosísimo puente de madera de estilo japonés; del caótico mercado chino de Ho-chi-minh, la antigua y algo afrancesada Saigon; de los arrozales en bancales y el mercado de las tropecientas etnias de los alrededores de Sapa; de las playas del Océano Índico; de los legendarios templos de Angkor, con Bayon a la cabeza (Sin duda, unos de los conjuntos arquitéctonicos más bellos de la Tierra); y ¡joder!, ese maravilloso templo de Ta Prohm, medio devorado por la exuberante selva, donde se escuchaba el ensordecedor canto de no sé qué insectos y en el cual se rodaron algunas secuencias de la infumable Tomb Raider; también recuerdo el hedor que desprendía en la estación seca ese lago camboyano, donde había un pueblo flotante de origen vietnamita, y que ahora, de memoria, no recuerdo su nombre por mucho que quiera acordarme; sin olvidar la magnífica comida vietnamita y camboyana, sobre todo esta última a precios irrisorios. Recuerdo que íbamos siempre a cenar a un restaurante de Siem Reap, y a pesar de que es la ciudad más turística de Camboya, teníamos que portar linternas, pues desde la salida de nuestro hotel hasta casi llegar a nuestro restaurante favorito, ¡no había alumbrado público!, y después allí elegir los platos de una carta hecha con fotografías de los mismos; ¡Ingeniosa forma de suplir el hecho de que ninguno de los dueños hablaba otra cosa que khmer!; y cientos, ¡qué digo cientos!, miles de recuerdos más. Tú sabes bien de lo que hablo, Daniel. Todavía tengo pendientes Laos y Mianmar, tiempo al tiempo. 
  En resumidas cuentas: "Diario de Indochina" se trata de un interesante diario de viaje, donde viajeros, principalmente mochileros, podrán encontrar información de utlidad, contado de una manera amena y un tanto informal, en el buen sentido de la palabra. Podrán adquirirlo aquí

2 comentarios:

  1. Ciertamente el Sudeste asiático es de los lugares más fascinantes donde las casualidades o causalidades de la vida me han llevado. Y eso que al parecer no he estado en los dos países que para muchos viajeros tienen (todavía) más encanto: Laos y sobre todo Myanmar, la antigua Birmania. Espero poder hacerlo algún día.

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