jueves, 7 de noviembre de 2013

Una nueva forma de escribir, de SER y de incendiar la cultura.

¿Qué es más devastador para un escritor, para un artista: el reconocimiento o la falta de él? Pues ambos, a menudo, matan; sólo que uno lo hace por agotamiento y el otro por apoltronamiento. Entonces, para quién o para qué debemos escribir.  Al ser independientes nos hemos librado del yugo de las editoriales y de los críticos, pero ésa es la única cadena que hemos quebrado. Entonces, ¿qué debemos hacer? ¿Debemos intentar complacer a nuestros lectores o a nosotros mismos? Acaso, ¿debemos complacer a alguien? Yo desde luego subscribo en parte lo dicho por David Simon, el creador de la imprescindible serie de televisión "The wire", cuando le preguntaron en qué estaba pensando cuando ideó ese éxito de la HBO: "¡Que se joda el espectador medio!", respondió. Yo voy un poquito más allá: ¡que se jodan los lectores medios, pero los instruidos también, las editoriales y las medallas!; escribamos lo que nos salga del alma, de las entrañas, saquemos cual exorcistas nuestros diablos de dentro; eso es lo que realmente importa, es lo que necesitamos, y quizás lo que también necesiten nuestros lectores.
  Por otra parte, no sé si para ser escritor se necesita ser un solitario o querer desaparecer, dejar de ser para poder SER, como el doctor Pasavento (Leer dicha entrada aquí) ; pero para ser uno realmente bueno, apostaría a que sí, además de talento, por supuesto. Pero es triste verse convertido en un Dostoievski que diga: "Yo no vivo; escribo". Anteponer la literatura a la vida es sin duda una enfermedad; pero al menos en el caso del escritor ruso, ¡bendita sea!
  Por eso nunca he entendido que un escritor calcule las horas que le ha llevado escribir un libro. Eso siempre me ha olido a fabricante de "tochos", a lectura chatarra, a producción en cadena, llámase éste indie o cómo diablos quiera llamarse. Cuando un editor le preguntó a Hermann Hesse cuánto tiempo tardaría en entregarle el manuscrito finalizado, le respondió algo así como: "Qué sé yo; una semana, un año, un siglo; el tiempo sólo es importante para ustedes, los hombres de negocios". Y a los escritores indies, que mayoritariamente escribimos por placer y no por dinero, todo esto nos debería importar incluso menos. Pues la mayoría de nosotros ya tenemos bastante con lidiar día a día en ambientes laborales desasosegantes y rutinarios, que a menudo conducen a la enajenación, precisamente, a los individuos más talentosos y sensibles, algo que Kafka ha descrito muy bien en sus obras.

  Por otra parte, la mayoría de los críticos y escritores conocidos y reconocidos califican a las obras indies de pura basura. Y si bien, como dice la canción de Enrique Bunbury, "todos somos artistas de mierda en potencia", algunos y algunas, por suerte, se quedan sólo en eso: en ser el día de mañana una potencial mierda más, pero de momento han logrado escribir algo como mínimo diferente. Y ya sabéis que determinada clase de mierda también encierra su valor; si no preguntadle a cualquiera que se dedique a la (agri)cultura.
  Sin embargo, buena parte de los escritores mainstream nos ven como una competencia chabacana desleal, que dará el golpe de gracia a la literatura, o como unos advenedizos diletantes, incapaces de escribir un párrafo sin tropecientas faltas ortográficas y aberraciones sintácticas, y lo que es peor, sin nada interesante que contar. Y sí, en muchos casos es cierto, y puede que yo sea uno de ellos sin ir más lejos. Pero si en vez de mirar sólo para Amazon y similares, se dedicaran a echar un vistazo entre toda la broza que abunda por doquier en las librerías convencionales, no sé quién saldría peor parado. Pero claro, ellos podrían alegar que entre los indies de Amazon sólo hay broza; y yo diría: "pues no, de eso nada", hay libros indies bastante buenos; pero al igual que los de los escritores convencionales son pocos, porque el talento siempre ha sido escaso; por eso es tan valioso.
  Tema aparte son los críticos, pues, como en (casi) todos los ámbitos, existe entre ellos un conservadurismo tremendo, que acostumbra a ser causa, y más a menudo consecuencia, de su escaso valor, entendiéndose éste en sus dos acepciones más comunes. Sólo en rarísimas ocasiones se atreverán a apostar por lo nuevo, por lo todavía maleable, por lo no consolidado, y dejar de ser unos paniaguados de las grandes editoriales, que se pasan el día lamiendo las fístulas a los mismos de siempre; algo que sin duda denota un clarísimo déficit de elasticidad mental, por no decir algo más drástico. Lo que sí podemos encontrar entre unos pocos de estos individuos, y que algunos confunden con valentía, es el ánimo de destruir a las vacas sagradas, y esto sería sano si, como en el caso de Nietzsche, hubiese en ello un claro propósito de transformación de valores, de instaurar una nueva era en el pensamiento y en la manera de ver la vida; pero eso ya sería pedir demasiado a esos homínidos; por lo que, como acostumbra a suceder la mayoría de las veces, la solución más cierta es también la más obvia: son sólo ganas de joder, de darse una importancia que no merecen y que seguramente ni ellos mismos se la crean.
  Sin embargo, en todos los ámbitos de la vida (no sólo en la literatura), necesitamos cierta clase de críticos, es decir, de gente con criterio propio, que sepan intuir el talento donde los demás sólo ven mediocridad, pero también necesitamos de lo contrario, es decir, de personas a quienes no les den gato por liebre y capacitados para poder vislumbrar, si no mediocridad, sí talento inflado o sobrevalorado, y los necesitamos porque ahora más que nunca debemos incendiar esto que hemos venido llamando cultura, que ya hace mucho tiempo que no es tal, y sentar las bases de una nueva, que esquive el abismo y que se pare a reflexionar y dar respuesta a determinadas preguntas que ya no se pueden obviar por más tiempo; algo que muchos escritores, filósofos, científicos e artistas consagrados no han podido o no han querido hacerlo. Ardua y ambiciosa tarea sin duda, mas inevitable, si no queremos que los onimosos vientos de hoy nos lleven de nuevo directos y a toda vela hacia las cavernas.

17 comentarios:

  1. Magnífica reflexión, Alberto. Como siempre, metes el dedo en la llaga en tus opiniones.

    Creo que podría incluso irse más allá y preguntarse: "Qué es el talento?". Es escribir algo al alcance de unos pocos, obviando al lector/espectador medio, o es precisamente ser capaz de escribir algo que, siendo profundo, capte la atención de todo el mundo? Es una cuestión en verdad complicada y de difícil solución.

    Hay una cosa que honestamente todos debemos aceptar. Salvo alguna excepción, que la habrá, la mayoría somos autores indies porque no tenemos otra opción, porque el mercado editorial está tan saturado que no deja alternativa. Nos guste o no, las editoriales no son más que empresas que están orientadas a ganar dinero, y si no ven la opción de obtenerlo no apostarán por un libro. Es por ello que los autores consagrados publicarán escriban lo que escriban, porque cuentan con un número de ventas asegurado, mientras que un novel tendrá el hándicap siempre de ser un desconocido.

    La respuesta más sincera que yo he recibido al respecto me la dio la editorial Dilema, y la transcribo porque es muy reveladora de lo que hay.

    "Ya no editamos novela o narrativa..., es más, literatura en general de autores desconocidos. Comercialmente casi nos lleva a la ruina cuando intentamos hace unos años. Solo editamos lo que propone la Escuela de letras de Madrid y no todo, sabiendo que perderemos dinero, aunque de una manera asumible.
    Solo las editoriales grandes tienen recursos para invertir en publicidad, que es lo que necesitan los autores desconocidos.
    Gracias por su confianza
    Ed. Dilema"

    Hay muchos días que me pregunto: "Si nacieran hoy en día, escritores como Kafka o Dostoievski tendrían cabida en el mundo editorial?". Da miedo pensar la respuesta.

    Mencionas igualmente a la HBO. Leía un día que dicha cadena hace hoy en día la función de los mecenas de otros tiempos, invirtiendo en proyectos de calidad e ignorando los posibles índices de audiencia que se puedan obtener. Da gusto que todavía existan iniciativas así, sobretodo porque se ha visto que funcionan.

    Un saludo a todos!

    Javier.

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    1. Hola, Javi: Ante todo me alegro de que te gustara esta entrada.
      Y sí, por supuesto, se podía haber ido mucho más allá; pero para eso tenemos la opción de comentarios, y los tuyos han sido muy interesantes.
      ¿Qué es el talento? Es una muy buena y peliaguda pregunta para la que no tengo respuesta. Yo no creo que por el hecho de que una obra permanezca al alcance de muy pocos ya vaya a encerrar talento;de hecho a muchas les sucede esto presisamente porque son muy malas. Lo que sí requiere talento (y mucho) es escribir algo profundo que capte la atención del todo el mundo. Hay grandes escritores que lo han conseguido y me parece algo maravilloso; pero la pregunta es: ¿Y todo el mundo habrá captado el mensaje profundo que encerraba la obra? ¿O no habría un gran porcentaje de lectores que solamente se hayan quedado con la línea argumental más básica, perdiéndose todas las demás capas de la cebolla? No sé, soy muy excéptico en esto; pero espero que siempre haya quedado algo de ese mensaje, incluso en los lectores menos experimentados. De todas formas, es muy aconsejable que existan obras de pura evasión y para todos los niveles de comprensión, pues nadie nace aprendido y evadirnos, unos más a menudo, otros menos, lo necesitamos todos.
      Pero sin duda lo más importante como escritor es ir en pos de la libertad creativa, y como lector, del criterio propio, y para esto último, tanto nuestro "maravilloso" sistema educativo como gran parte de los críticos profesionales han resultado muy perniciosos. De estos últimos, hay a quienes les gusta ensalzar lo que más vende por sistema y a quienes les gusta lo contrario, es decir, poner a parir a un bestseller por el mero hecho de serlo y porque le ha gustado a un montón de gente. ¡Y joder, no se trata de ser ni un frívolo lameculos ni tan absurdamente pedante!
      Yo acostumbro a hablar de los clásicos y de autores sesudos porque, a parte de gustarme, creo que merecen ser más leídos. Los autores de bestsellers (que también leo alguno de vez en cuando) hablo menos, porque creo que no necesitan más publicidad que la que ya tienen.

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    2. Te respondo en dos partes debido a la extensión:
      Durante mi adolescencia era muy aficionado a determinados autores superventas de terror, como Robin Cook, Dean Koontz, Douglas Preston y Lincoln Child (aunque éstos me pillaron ya un poco tarde) y sobre todo Stephen King, del que creo que me leído todo lo que escribió en el pasado siglo, incluso los que eran muy malos, que tiene unos cuantos. De hecho este último nos puede servir de ejemplo para muchas cosas, pues es un autor que un gran porcentaje del público lo considera el gran maestro del terror, y una buena parte de la crítica un fabricante de tochos. Y hay un poco de verdad en ambas afirmaciones. En determinados libros ha demostrado ser un muy buen escritor, que se ha sabido retratar formidablemente el terror psicológico (El resplandor, Cementerio de animales, El juego de Gerald), los ambientes opresivos y claustrofóbicos (La niebla, Misery y sobre todo en la excelente Rita Hayworth y la redención de Shawshank, que dio lugar a la maravillosa película Cadena perpetua), la violencia contenida y desatada (Ojos de fuego, La tienda, Carrie y en la estupenda Dolores Clairbourne) y sobre todo ese paraíso perdido que es la infancia y la crisis que supone la adolescencia (El cuerpo, que dio lugar a la película Cuenta conmigo, Alumno aventajado y sobre todo It y la magnífica Christine), sin olvidar una buena descripción de la vejez en Insomnia y una interesante revisión del mito vampírico en Los misterios de Salem's Lot...
      Para mí se trata sin duda de un autor interesante, pero que tengo la sensación de que podría haberlo sido incluso más, si su avidez por el dinero fácil, que le ha llevado a escribir muchas obras con el piloto automático, no fuera tan exagerada. Lo cual lo convierte en un magnífico ejemplo de que el éxito ha mermado seguramente el potencial de un autor que podría haberse convertido en un clásico indiscutible, y pasar a ser, a causa de su avidez de dinero y fama, el blanco de muchos pedantes que, cuando despotrican de su obra, unas veces tienen razón y otras no.

      En lo relativo a las editoriales, está claro que eso es lo que hay. Pero bueno, yo soy una de esas rara avis que no ha mandado ningún escrito a editorial alguna. Una, porque no me interesa, y otra, porque estoy seguro que no me irían a publicar nada de lo que escribo. En cambio, como dijo una vez Stephen King, él podría publicar la lista de la compra e ipso facto sería un bestseller, porque ya tiene un nombre. Y lo que te contesta Dilema es cierto, hoy en día sólo las grandes editoriales tienen la pasta para invertir en la publicidad necesaria que necesita un autor desconocido; el problema es que los elegidos son por puro nepotismo, o lo que es peor, porque a determinadas esferas les interesa que sea lea la basura que se lee, y que la gente piense que un intelectual es un tipo perfectamente domesticado que piensa de una manera muy concreta.

      Yo tampoco quiero pensar qué habría sido de escritores como Kafka, Dostoievski y tantos otros hoy en día.

      Algún día haré una entrada hablando de la HBO o de alguna de sus excelentes series. Ellos, en muchas de sus producciones, han logrado eso tan díficil de entretener y a su vez tocar temas profundos. Y es algo que tras el éxito mundial de Los Soprano ha creado escuela en muchas otras productoras y gracias a ello en la primera década del S. XXI se han realizado muchas de las mejores series de la historia, superando claramente a la mayoría de las producciones cinematográficas.

      Un abrazo.

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  2. Un buen artículo, Álberto, y tratado con nervio, sobre un tema que da para muchas reflexiones.

    Un abrazo.

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    1. Gracias, e-writer. Aunque para ti estas reflexiones no han sido novedad, pues ya las habíamos abordado en tu magnífico blog; pero siempre nos podremos extender un poco más, pues el tema es inagotable.


      Un abrazo.

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  3. yo tendré que morir... y volver a nacer... imagino... mi cabeza... lo que llevo dentro... no me alcanza para tanto... ni siquiera me he quedado a leerlo... temerosa de quedarme allí dentro... sin embargo, imagino no podré resistirme y volveré, aunque perezca y quede perdida entre esas letras...

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  4. Tu cabeza da para bastante más... es la mía la que no da para entender lo de "test".

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  5. jajajjajaa, es que escribi un comentario larguisimo aqui y de pronto se me perdio! quede totalmente disgustada! lo busque hasta en la basura de mi casa por si acaso...al final totalmente decepcionada hice otro comentario y puse test a ver si esto servia y sirvio! sorry volvere a escribirlo pero seguro no me saldra igual! uy que molesta me siento! es que soy bien luchona y lo habia escrito con tanta "alma" que ahora no hay modo de hacerlo igual!

    un beso

    janett

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  6. Ok. Ten en cuenta que si el comentario es muy largo es mejor dividirlo en dos, como he hecho yo antes. Es que el blog no admite comentarios de más de 4000 caracteres.

    Bicos.

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  7. que buen artículo Alberto, da mucho que pensar !

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    1. Gracias, me alegro de que te gustara. ¡Bienvenido!

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  8. Madre mía, no me he podido sentir más identificada con el artículo. No sé si debería empezar a preocuparme...

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    1. Ja,ja,ja. Deberías, deberías... yo al menos me preocupo cuando alguien está de acuerdo conmigo. Más por él o por ella que por mí, jajaja.

      Un saludo.

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  9. Hola¡¡ He leído el artículo con atención...y perdón por el desconocimiento, pero...qué es la literatura indie?? Respecto de la manera que explicas el funcionamiento editorial, nada que añadir, incendiar la cultura, correcto, está podrida por entero. Y evidentemente el sentido es escribir lo que te sale de dentro, sin pensar en nadie, casi ni siquiera en ti mismo. Yo sí creo que si el texto merece la pena, sea en el formato que sea, encontrará sus lectores, sea por una u otra vía, y en cualquier caso eso no es lo importante, escribir muchas veces es sólo una forma de supervivencia, una estrategia de (des)adaptación. Pero sí que me quedo con esa duda acerca de la literatura indie, nunca lo habçia escuchado. Un abrazo y buen fin de semana¡¡

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    1. Hola, Lucas. Encantado de verte por aquí!!!
      Qué es la literatura indie? Bien... lo primero que se debería decir de ese término es que a día de hoy está tan prostituido como el de música indie o el de cine indie, pero por razones diferentes. En el caso de la literatura, la degeneración del término se le puede achacar principalmente a empresas como Amazon, que, al carecer de filtros, se han encargado de crear la confusión actual entre literatura autopublicada (hoy llamada indie) y literatura independiente. Es evidente que el mero hecho de autopublicarse no garantiza en absoluto la independencia, pues en la gran mayoría de los casos los escritores que se autopublican lo hacen por obligación y no porque exista un afán de independencia, de tener, para bien o para mal, el control absoluto de su obra, de mantenerse ajeno a modos y a modas, de poder tratar los temas con una cierta rebeldía y/o irreverencia, etc. Tampoco es que sean éstas unas verdaderas condiciones sine quibus non, o al menos esa es mi opinión, por lo que se me hace muy difícil darte una definición. Al fin y al cabo una definición, por buena que sea, es siempre un reduccionismo, por eso prefiero ponerte un ejemplo sobradamente conocido de literatura indie: La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.
      No sé si mi ambigua respuesta te ha aclarado las dudas o todo lo contrario. En todo caso siempre podemos extendernos sobre el asunto. Es que en un fin de semana tan soleado me da cierta pereza :);).

      Un abrazo y buen finde para ti también!!!

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  10. Genial...Sí que me ha aclarado bastante y clarifica un poco más el sentido del artículo...en otros contextos sería análogo al término "underground" (por ejemplo un subsector de la música hip-hop o punk) Os enlacé a mi blog, así puedo teneros más a mano...Supongo que también podría extenderme más xD, pero entre la resaca y el sol también estoy perezoso... :)
    Un abrazo¡¡

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