jueves, 12 de diciembre de 2013

Tras la senda encontré el camino

 Ésta va a ser mi primera entrada y reconozco que no sé muy bien qué voy a decir. Por ello he pensado en hacer un comentario sobre el libro de Ánonimo Ibañez, "Tras la senda helicoidal"; odio hacer comentarios, siempre que uno habla del libro de otro puede parecer un pedante, o caer en el error de no haber entendido la novela. Pero como aquí, en letraheridos, estamos para ayudarnos, aprender más y, sobre todo, mejorar nuestras obras, intentaré ser lo más honesto posible, quitando el hecho de que al autor de esta obra le tengo un gran aprecio, simplemente porque admiro a las personas que dan sin pretender recibir. En cierto modo me recuerda a mi amigo Enrique Salcedo, un quijote en un mundo que no le ha tocado vivir; sueños merecidos que no llegan.

Helicoidal: Que tiene forma de hélice.
Reconozco que tuve que buscar su significado en el diccionario, porque no comprendí su etimología. Por ello, pensé que el título llegaría a pocos lectores. A la hora de crear el título de una novela, la mayoría de autores buscan una frase que suene bien, sencilla, que resuma la esencia de la novela. “Cien años de soledad”, “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Títulos comprensibles, que expresan mucho más de lo que uno piensa en un principio. ¿Quién no se ha sentido alguna vez solo? ¿Cien años? La soledad de una persona longeva, toda una familia, pueblo o generación. La soledad es estar solo, y cuando uno está solo no hay nadie más, y si no hay nadie, no hay amor. En definitiva; ese título no está transmitiendo que va a tratar sobre soledad, la falta de amor, el desamor, pero antes del desamor debe de ver amor, y donde hay amor cabe la posibilidad de que llegue el desamor, y por supuesto, el desamor acaba en conflicto. Y todos hemos estado en esas tesituras alguna vez, por lo cual, toca arquetipos universales con palabras sencillas. Y la misma disección podríamos hacer con el título; “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Este ni siquiera es tan complejo como el anterior. Por ello pensé que el título utilizaba una palabra que no funcionaría: Helicoidal, no por no ser la adecuada, sino por no estar al alcance de un vistazo. Ahora bien, a mí me pasa lo mismo que Ánonimo, le doy preferencia a lo correcto, aunque no sea lo más popular. No nos ganamos la vida con la literatura, no es necesario ser popular, aunque no es menos cierto que a nadie la amarga un dulce.
Ánonimo comienza el libro fiel a sus principios, poniendo un claro protagonista que nos habla en primera persona, siempre con cierto resquemor contenido en sus palabras de vivir en un mundo que no comprende o no quiere comprender. Su redacción es impecable, quizás la elección de capítulos cortos dificulta el avance de la novela. Esto es algo muy importante, el lector siempre tiende a dejar la novela al final del capítulo para irse a dormir, etc. Si el autor elige capítulos demasiados cortos, estará invitando constantemente al lector a dejar de leer la novela. Yo, personalmente, me gusta formular una pregunta, o adelantar algo del capítulo posterior, para evitar que el lector deje de leer. Otro truco puede ser dejar un espacio. Además me gustaría decir que para sobrevivir en Amazon los primeros capítulos deben ser vertiginosos, formulando varias preguntas y desvelando gran parte de la trama para que el lector se enganche lo antes posible. Pero Ánonimo no escribe para el lector de hoy. Estoy convencido que el libro funcionaría mejor en papel, pues la gente que se gasta realmente dinero en un libro le da su tiempo, en Amazon eso es complicado. La novela está escrita con esfuerzo, trabajo y mucho del propio autor. Es un viaje que hay que masticar y comprender, requiere esfuerzo, y hoy en día el esfuerzo no es lo más popular; vivimos una era de adormilados , que le interesa más con quién se ha liado “la” Estaban, escritora Esteban, mejor dicho, que leer un libro de peso, como es “Tras la senda helicoidal”, que es un camino que todos hemos recorrido o deberíamos recorrer algún día. Se podría decir la novela es una evolución. Me voy a explicar mejor. Una silla rota en España no significa nada, en Afghanistán puede significar la decadencia de todo un país, y eso pasa con éste libro. Significa mucho si lo lees en el momento adecuado, incluso puede conllevar una transformación vital. Por ello concluyo que Ánonimo Ibañez ha sido fiel a una obra que tenía que hacer, no por él, sino por lo demás. El libro debe ser leído cuando uno tenga la sensación de necesitar un cambio o una comprensión mejor del mundo que nos rodea gracias a cosas tan triviales como la autocomprensión, los amigos, o la propia naturaleza.

Un cordial saludo,
Nicolás.

Www.nicolasgarciaanaros.com

4 comentarios:

  1. Hola, Nicolás:

    Me alegro de que hayas escrito tu primera entrada y de que hayas leído el libro.
    En lo relativo al título tienes razón. Sabía que era un título que me haría perder lectores, pero no se me ocurrió otro mejor. Bueno, quizás sí, pero por alguna extraña razón lo descarté. Estuvo a punto de llamarse "Tras la senda del destino", y a veces me arrepiento de haberle llamado así; pero la formas helicoidales son claves en el libro, pues son una metáfora de la vida (el ADN es helicoidal),de los sueños, de la huida ( los bancos de peces toman esta forma para huir de sus depredadores), de llevar la casa a cuestas como los caracoles en su concha helicoidal y otras cosas que se explican en el libro.
    Está claro, que a menos que uno sea un crítico profesional, hacer comentarios de otros libros es siempre engorroso, sobre todo si uno también escribe; por eso yo también tengo la sensación de parecer un pedante de primera cuando los hago; pero si ayudan a la difusión de un libro no muy popular que te haya gustado, se puede convertir incluso en algo gratificante.
    La división del libro en capítulos cortos quizás haya sido también un error... no sé. Lo hice con la intención de otorgar al libro una sensación lo más onírica posible, como si fueran microrrelatos oníricos concatenados (Ya ves... incluso parezco un pedante comentando mi propio libro, jeje), y para crear en el lector una cierta confusión entre los personajes. No sé si con el espacio en vez del capítulo hubiese conseguido ambas cosas... El problema es que en cada capítulo se cambia de narrador, y poniendo sólo un espacio por medio... no sé si sería peor el remedio que la enfermedad. Al fin y al cabo, el verdadero problema ha sido mi pretenciosidad.

    Sin saber nada más que decir, te digo simplemente "muchas gracias por tus comentarios".

    Un abrazo.

    PD. Por cierto, el libro está también disponible en papel, pero no vende abolutamente nada.

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  2. Es cierto, lo libros en papel cada vez se venden menos. Lo que pasa es que para poder vender en papel hay que ir a muchos eventos, semanas culturales, etc. A mí me pasó lo mismo con el título: En realidad "La Casa del Aire", debió llamarse: "Quiero que sepas que puedes contar conmigo". Ya ves, cometemos los mismos errores. Pero creo que no somos profesionales, y no tenemos ninguna razón para traicionar nuestras sensaciones. Creo que ambos hicimos lo correcto, y el tiempo nos dará la razón.

    Un abrazo,

    Nicolás.

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  3. Ustedes imagino hicieron lo que les dicto su esencia, yo lo que me dicto mi corazón, al final, creo que hemos hecho lo más respetuoso para nosotros mismos, la identificación y aceptación de nuestra imaginación, el grito del alma, el resquebrajado del cerebro, la sangre ardiente, roja y caliente, el verde maravilloso de las plantas...
    creo que somos, a pesar de, no importa que, les guste o no a quién, por encima de todo, a ser quien somos!

    mortal nacido, mortal viviente...

    a mi me ha encantado, demasiado...


    Janett

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  4. Pues a mí me han dado ganas de leerme el libro de ese tal Anónimo Ibáñez, y sí, seguramente yo no soy una buena representante del lector medio, porque odio los libros con títulos como "Los hombres que no amaban a las mujeres" y demás variantes que han salido después... No sé, quizá sea porque me cabrea lo del marketing y que me intenten vender algo. Prefiero títulos con nombres extraños como "helicoidal" (y no había caído en lo del ADN), que me transmitan algo, que me atraigan. Por ejemplo, la portada de "El arpa mágica" me atrae mucho... especialmente porque yo también usé la imagen para la contraportada de uno de mis libros (!!! aunque en pequeñito...).

    Respecto a la longitud de los capítulos, yo nunca me había parado a pensar en ello, aunque creo que sí tiendo a dejarlo en un momento interesante para que el lector tenga curiosidad por seguir (eso creo que se nota más en la segunda novela, que es más madura... bueno, no mucho más).

    Posiblemente esté destinada a fracasar, pero soy incapaz de no hacer lo que me dicte el corazón, como decía Janett. No suelo pensar en el lector, para mí escribir siempre ha sido un viaje interior personal y creo que así seguirá siendo. Lo de que lo lean los demás y les guste es secundario, de hecho al principio me moría de vergüenza si alguien lo leía...

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