viernes, 28 de febrero de 2014

El código de los Pirahã

El otro día, en la 2 de TVE, vi un documental que me pareció fascinante. Se llamaba "El código de la Amazonia", el cual trataba de la extrañísima lengua de los indios Pirahã, que habitan en el río Maici, uno de los innumerables afluentes del Amazonas. Su lengua es excepcional por muchas razones: consta de tan solo ocho consonantes (siete, en el caso de las mujeres) y tres vocales, no tiene pronombres, tampoco parece tener palabras para designar los colores, no hay rastro de aritmética en su lenguaje (sólo distinguen entre pocos objetos y muchos), no presentan verbos ni en pasado ni en futuro, ciñéndose sólo al presente; pero lo más destacado es sin duda que es la única lengua conocida que no posee una estructura recursiva, es decir, que no se puede empotrar una frase dentro de otra o un sintagma nominal dentro de otro, por lo que carece de frases subordinadas.Algo que no debería dar pie a calificarlo simplemente como "primitivo", pues, según su descubridor, Daniel L. Everett, profesor de fonética y fonología de la universidad de Manchester, y antiguo misionero, la morfología verbal de su lengua es la más compleja que conoce, y califica a los pirahã como personas muy brillantes, que simplemente tienen una manera muy diferente de ver las cosas a la gran mayoría de los seres humanos. Quizás por esa razón ellos se autodenominan como "cabezas rectas" y al resto los califican como "cabezas torcidas".
  
  Hasta el descubrimiento de esta particularísimas características por parte de Everett, se creía que la recursividad del lenguaje era algo innato en todo ser humano, algo que ya venía expresado en el genoma y la razón principal  por la que los niños pueden aprender una lengua con tanta facilidad; tesis a la que en su día llegó el gran filólogo y todo lo demás Noam Chomsky, quien llegó a calificar a Daniel Everett de puro charlatán; pero lo cierto es que Everett, tras muchos años de convivencia con los pirahãs, parece haber reunido muchas evidencias a su favor en forma de gravaciones, las cuales les va a ser muy difícil rebatir a Chomsky y a los chomskianos, quienes han tratado de boicotear a Everett como si de fanáticos sectarios se tratara. Parece que una vez más el dogmatismo, el ego y el ánimo de creerse con la razón absoluta se imponen al debate y a la investigación. Una pena.
  
  Por otra parte, quizás estas características de los pirahãs no fueran en un pasado más o menos remoto algo tan insólito. Tal vez se han mantenido en esta lengua y en esa cultura porque ésta no ha sido contaminada por ninguna otra, dado que los pirahãs son muy reticentes al contacto con otros pueblos y ni uno solo de sus miembros habla otro idioma que no sea el propio. De hecho, la endogamia es bastante importante entre ellos, y no tienen ninguna palabra para designar parentescos más allá de la primera línea de consanguinidad. Si la lengua pirahã tiene todas estas "deficiencias" es porque en su día a día no han necesitado ni la aritmética, ni el pasado, ni el futuro, etc. Éstos sí que se han ceñido al Carpe diem como ningún otro pueblo conocido, algo que, sin ningún ánimo peyorativo por mi parte, los acerca más al resto de los animales. Sin embargo, han sido capaces de crear un lenguaje complejísimo en forma de silvidos, con el que se pueden comunicar con un nivel de precisión similar al lenguaje articulado, el cual les es muy útil para pasar más inadvertidos durante las cacerías. 
   
  Otras características de los pirahãs, que los hacen muy diferentes de la gran mayoría de seres humanos conocidos son la carencia de una memoria individual o colectiva más allá de dos generaciones (de hecho, ninguno de ellos es capaz de recordar los nombres de sus cuatro abuelos), algo que ha debido ser decisivo a la hora de que no posean mito de creación alguno ni ninguna idea que se parezca al concepto de dios; algo que nuevamente parecía inherente a la especie humana, y que hizo recapacitar de tal manera al propio Everett, que pasó de misionero y creyente convencido a ateo. Cuando en su época de misionero les preguntaba "quién había creado las cosas", los pirahãs se limitaban a responderle que "todo es lo mismo"; nada cambia y nada fue creado. Algo así como si se hubiesen puesto por una vez de acuerdo Heráclito y Parménides.

  Bajo mi punto de vista, con ellos se reabre el debate de si el lenguaje humano recurrente es algo innato o por el contrario es algo adquirido. Y tal vez, y sólo tal vez, los principios generales abstractos de las diferentes lenguas humanas no sean tan universales como creen Chomsky y los chomskianos. Ya decía Albert Einstein, que quizá la única verdad absoluta es la que afirma que no existen tales verdades.

  Quienes estén interesados en el documental podrán verlo aquí

miércoles, 26 de febrero de 2014

Genocidio en la tierra de los mayas

Siempre que viajo acabo aprendiendo algo que ni sospechaba que iba a acabar haciéndolo; la mayoría de las veces algo bueno, pero en ocasiones también se aprenden cosas que uno no hubiese querido aprender nunca.
Antes de este viaje por Guatemala, apenas sabía, ni había oído o leído gran cosa sobre el genocidio acaecido en esas tierras contra sus habitantes primigenios. Y no, no me estoy refiriendo al infligido por los españoles en los tiempos de la conquista, sino a uno muy pero que muy reciente, uno que comenzó en la década de los sesenta, se recrudeció en los ochenta y parece que cesó a mediados de los noventa.
Y me enteré de la manera más tonta:
Iba paseando, junto a mi acompañante, por las calles de Santiago de Atitlán, cuando nos abordó un indígena, ofreciéndonos un pequeño tour en tuctuc. Nuestra primera reacción fue decir que no nos interesaba, pues nos parecía la típica "turistada". Él insistió, diciendo que valdría la pena, que nos mostraría una vista muy bonita del lago, un ritual de sincretismo y el lugar donde fueron asesinados los últimos lugareños en los tiempos de "la gran matanza". Y todo ello en una hora y pico y al módico precio de 10 quetzales por persona, es decir, casi dos euros por los dos. Después de pensarlo un instante, decidimos que apenas teníamos nada que perder. El indígena nos dijo que no nos arrepentiríamos, pues a los suyos no les gustan los típicos turistas, y que prueba de ello era que sólo había dos hoteles en Santiago (y de mala muerte), cuando en cualquier otro pueblo del lago había muchos más, como en Panajachel o San Marcos.
La cosa no empezó del todo bien, pues en la casa donde se albergaba ese año el dios sincrético Maximón, parecía que todos habían tomado demasiado, y dormitaban todavía agarrados a sus botellas. Nos lo saltamos.
Pero enseguida se puso interesante la cosa, cuando nuestro guía comenzó a hablar de las costumbres de su pueblo, de sus trajes típicos, que muchos hombres ya han abandonado, pero no las mujeres, porque les da vergüenza vestirse con ropa moderna; de cómo eran sus leyes, de su consejo de ancianos, de las diferentes lenguas que se hablaban en el lago y de cómo habían logrado mantener una cierta autonomía respecto al estado guatemalteco; lo que dio pie a platicar sobre el genocidio de indígenas por parte del ejército de Guatemala.
Las cifras de las que me habló fueron terribles, devastadoras: sólo en Atitlán fueron asesinadas 4500 personas entre 1980 y 1985, además de secuestros, violaciones y demás depravaciones, y eso que fue unas de las regiones más "favorecidas", pues aquí, por unas razones que no voy a explicar ahora, consiguieron detener el genocidio antes que en la mayor parte del país, donde las cifras definitivas oficiales alcanzan los 200.000 mil muertos hasta 1995, y las oficiosas, es decir, las de los afectados, sobrepasan los 300.000. Sin querer pecar de frío, y dada la tremenda magnitud de la cifra, supongo que tanto monta. En todo caso fue una auténtica barbarie.
-¿Y qué razón esgrimieron para hacer lo que hicieron?-pregunté.
-Que no hablábamos español-respondió.
-¡Dios mío, el mismo fanatismo españolista heredado de los reyes (ultra)católicos o de chusma tipo Franco!, que también habían prohibido durante siglos hablar la lengua vernácula de mi tierra, y eso que a pesar de que el último de esos memos era de allí- pensé.
-Pero aunque eso también los motivaba, la verdadera razón era despojarnos de nuestras tierras-dijo el indígena, como leyéndome el pensamiento.

Tras ese luctuoso tour, no podía quitarme esas cifras de la cabeza, y no podía creer que un genocidio de esa envergadura lo hubiese ignorado casi por completo; así que comencé a investigar, a corroborar esas cifras, a hablar con más gente. Y no había vuelta de hoja: desgraciadamente, el índigena de Santiago de Atitlán no había exagerado ni un ápice, esas eran las cifras, y a ellas también habían contribuido en calidad de colaboradores los, por aquel entonces, gobiernos de Estados Unidos, Israel, Argentina, Chile y México, según informes de la ONU. Y este mismo organismo ha estimado que el 90% de los asesinatos fueron cometidos por militares, de los cuales el 98% quedaron impunes.Y, para más inri, el 22 de mayo de 2013, la Corte Constitucional de Guatemala declaró ilegal la sentencia de genocidio.

Según Victoria Sanford, profesora de antropología del Lehman College y el Graduate Center de City University of New York y autora de un libro sobre los hechos, el genocidio perpetrado contra los mayas fue valiéndose de las llamadas tácticas de "tierra arrasada", con el supuesto fin de eliminar la "subversión y destruir el sustento y la capacidad reproductiva; por tal razón se ensañaron especialmente con mujeres y niños para eliminar la descendencia de los que calificaban como "subversivos" y "comunistas".
Durante esta época de terror, y siempre según Victoria Sanford, muchos indígenas fueron reclutados a la fuerza y obligados a cometer barbaridades y participar en el genocidio contra su propio pueblo.
Las aldeas y pueblos mayas no sólo fueron masacradas, sino que los sobrevivientes, que huyeron a las montañas cercanas, fueron atormentados con hambre, sed y frío, donde sus hijos murieron de inanición y enfermedades. Sus casas fueron quemadas, sus animales acribillados y sus milpas destruidas, y algunos "afortunados" acabaron con sus huesos en campos de re"educación".

Hablando con diversas personas guatemaltecas de todo esto, me recomendaron leer la novela "La hija del Puma", de la cual se hizo una película años más tarde. Pregunté por ella en varias librerías de Antigua, pero no les quedaba ningún ejemplar. Todavía sigo tratando de conseguirla, si bien en una de esas librerías compré un libro de no ficción de temática similar, el cual no he leído todavía.

Desgraciadamente, parece que no hay manera de que nos libremos de la barbarie.

"Brave new world", como diría Aldous Huxley, aquél que calificó el Lago Atitlán como el lugar más bello de la Tierra.

martes, 11 de febrero de 2014

Colección Indies LetraHeridos


  Tenía ganas de poder escribir este post. En el anterior artículo barajamos la posibilidad de crear una colección literaria, "Indies Letra Heridos". Me gusta la idea y creo que la deberíamos debatir. En principio no debería dar mayores problemas que nombrar a un gestor que subiera la colección. Dependiendo del número de novelas podríamos subir varias colecciones. Sé que somos muy distintos, pero eso no debería suponer ningún problema. Las ventajas; conseguiríamos un precio más competitivo. Un ejemplo sería que si subimos cinco novelas por colección, y a un precio justo de 2,99. Estaríamos vendiendo cada novela a 0,59. Seríamos pioneros en Amazon en lanzar una colección de varios autores. Además todos podemos aportar nuestro granito de arena como correctores, ilustradores o editores. Desventajas; la desconfianza. Pero, ¿qué podemos perder? Noto que necesitamos algún aliciente, que poco a poco nos estamos perdiendo en el camino. ¿Quizás?, todavía somos algo inexpertos, y esa falta de experiencia puede hacer que las dudas nos hagan creer que lo que hacemos no merece la pena, pero sí que la merece. La primera vez que me puse delante de un profesor, me dijo que lo mejor del pequeño poemario que le entregué era el título. ¿El título? ¡Qué coño significaba eso! Con el tiempo comprendí que llevaba razón, lo mejor era el título. Pero no me rendí. Ahora veo todo lo que he aprendido, las personas que me he encontrado en este mundo literario y no me arrepiento ni un ápice las horas que he dedicado. Os pido, que si tenéis dudas deis un paso al frente, pues os conozco, sólo debo mirar al espejo de mi cuarto para ver quién sois, y sé que nuestros sueños llegarán. Pensad en lo que habéis conseguido, seguid mejorando, escribiendo post, trabajando en vuestros nuevos libros, pues si uno lo consigue lo conseguiremos todos, y algún día podremos decir; yo hice una colección con él.  

Un cordial saludo,
Nicolás.