sábado, 12 de abril de 2014

Malas prácticas editoriales.

La verdad es que me gustaría estrenarme en el blog con un tema más agradable, pero es que me ha llegado hoy este artículo de un colega escritor llamado Javier Pellicer (a quien no tengo el gusto de conocer) y no puedo dejar de comentarlo para que se me pase un poco la mala leche que me ha entrado así de repente... No sé si es porque llevo la rebeldía en las venas, o porque yo lo he vivido en primera persona y por eso me toca de lleno, pero soy de la opinión de que este tipo de prácticas han de ser denunciadas, y qué mejor sitio que aquí...

Supongo que en Amazon, donde todos estamos luchando día a día para darnos a conocer, después de un buen periodo de tiempo más o menos largo trabajando en el silencio de nuestros hogares para finalizar una obra que cuesta sudor y lágrimas, todos, en mayor o menor medida, soñamos con convertirnos en autores reconocidos. Y me es muy triste que para llegar a eso tengamos que pasar por situaciones como la que se describe en el artículo. Creo que es importante que todos los escritores noveles sepan qué pueden encontrarse en este mundo, y si deciden aceptar este tipo de contratos abusivos, al menos que lo hagan con conocimiento de causa. Hasta hoy me estaba preguntando si tal vez no estaba exagerando en mi propio blog, cuando conté cómo había llegado a la decisión de publicar en Amazon. Pensaba que tal vez daría la impresión a algunos lectores que no es más que una rabieta de niña pequeña al no haber encontrado editor para mis novelas... porque, como muchos piensan, los que publicamos en Amazon lo hacemos porque nuestras obras son tan malas que es el único lugar donde las podemos publicar (aprovecho para decir que esto es totalmente falso, según yo misma estoy descubriendo). Ahora creo que me quedé corta... y siento un gran alivio al no haber claudicado, decisión por otra parte que tuve muy clara desde el principio. No era el primer "editor" que me contestaba a los dos días diciendo cuán maravillosa era la novela que ni siquiera había tenido tiempo de leer, pero sí el primero que ni siquiera se molestó en enviarme las condiciones por escrito, y se limitó a decirme que la edición de los primeros libros era "gratuita" siempre y cuando yo consiguiera un lugar donde hacer la presentación y cien "amigos" que debía sacarme de la manga... porque, vamos, ni juntando a todos mis compañeros de colegio y a mis familiares y conocidos del barrio donde vivía de pequeña habría conseguido juntar a cien. Y esto era condición indispensable... porque claro, si no lo conseguía, a él "le hacía polvo".

Claro... a él le hacía polvo, que podía seguir buscando autores a quienes explotar. Yo, que de momento he ganado cinco euros con mis novelas, sí puedo gastarme un sueldo o dos en editar cien ejemplares que como mucho puedo llevar en el coche para venderlos en un mercadillo.

Lo que más me desespera de todo esto es que no veo solución. Si las editoriales no responden (y además tienen los días contados), y Amazon o otras plataformas similares no son la mejor alternativa para las autores, no sé qué futuro nos queda a los que soñamos con tener una profesión como la de escritor. Creo que los que estamos en Amazon, sin ánimo de ofender a nadie, somos el equivalente a los músicos del metro, que tocan por amor al arte y esperando la voluntad de los que pasan por allí. Eso no es futuro para nadie. Y quiero creer que los autores nos merecemos mucho más que eso.  

16 comentarios:

  1. Desgraciadamente, Eowyn, el artículo de Javier Pellicer es una realidad. Es indignante, pero es así. Y no sólo en literatura. Nuestra sociedad es un nido de embaucadores dispuestos a vivir de las ilusiones de los demás. Lo malo es que lo logran, y viven de maravilla.

    En Amazon hay quien dice que puede vivir de lo que escribe. Ojalá sea verdad y tú lo consigas.

    Un abrazo.

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  2. Es lamentable que se aprovechen de la ilusión y la esperanza que los autores depositamos en nuestras obras.

    Al menos Amazon nos da la oportunidad de publicar sin gastar nuestro dinero. A ver si a algunos de nosotros se nos cumple el sueño.


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  3. Cómo dice nuestro amigo e-writer, el artículo de Pellicer es por desgracia la cruda realidad; ser un timador, un chorizo, un mafioso, etc parece cada día más una condición sine qua non para "triunfar" en esta Cleptocracia decadente y degenerada en la que vivimos. Cada día me reafirmo más en que no haber enviado mi novela a editorial alguna fue lo mejor que pude haber hecho; mi cupo de felonías y bur(r)ocracias hace tiempo que rebosó de la taza de mi retrete.
    No obstante, el reconocimiento (en caso de merecerlo) es algo que suele llegar tarde, demasiado. El mundo rara vez estuvo preparado para reconocer, y ya no digamos comprender a sus mejores individuos, y nuestra actual sociedad, con todas sus frivolidades y miserias, no parece ni de lejos más adecuada para ello que las que le precedieron. Es más, en la actualidad, casi cualquier autor reconocido resulta un tanto sospechoso. Así que, sintiendo ser todavía más cenizo que de costumbre, os digo que todo esto es una batalla perdida, que cuanto antes lo asumamos mejor; pero también os digo que las batallas perdidas son las bellas de ganar... y de perder.

    Un abrazo.

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  4. Yo no estoy muy de acuerdo con el comentario inicial ni el de muchos de ustedes, porque no me siento como música de metro, que tocan por amor al arte, (aunque creo que un músico debe tocar por amor al arte! y sólo por amor a al arte!)ni siento que es una batalla perdida.

    Escribo por amor al arte, eso si es verdad, por amor infinito a cada letra que mi alma escribe, y eso desde mis 17 años!, invariablemente... y Diso quiera que así sea hasta mi último suspiro...mis letras, ni siquiera ellas me pertenecen, nacen, por derecho propio, basadas en sensaciones, y sobre todo en su autenticidad, a menudo cuando las fuerzo para pulirlas, se quedan truncadas y molestas, como en una lucha contra mi yo. Ellas nacen y existen, y no necesitan reconocimiento, ni pagos para existir, pobre de mí, yo humana, que las uso a ellas para tal vez ganar algún día dinero... pero encima de todo, son demasiado valiosas para mí, demasiado respetadas. Igual que salvar una vida no tiene precio, igual que todo el dinero del mundo para mí, no puede pagar la vida de un ser humano, mis letras no tienen precio, en verdad ellas son impagablas, nacidas al aire, al Universo, para existir, y si un valioso ser humano, un día las lee, hay algo más valioso que eso?

    LA batalla de escribir y triunfar, y vender, es una batalla mia, como imperfecta ser humano, pero mis letras ellas no necesitan librar una batalla con nadie, ellas con existir, ya ganaron su batalla.

    De verdad, no creo si pudiera entrar en el ser de cada escritor famoso, de cada poeta, de cada artista, de cada músico, que al escribir y crear sus obras hubieran puesto en ellas el afán de la batalla...creo verlos, sentirlos, tan sumergidos en exhalar y dejar volar al Mundo sus inexplicables sentires de artistas, que el cuerpo de ellos, nada tuvo que ver en esa entrega al Universo.

    Y si en algo estoy de acuerdo es que caer es fácil, lo valioso es volverse a levantar, mil veces, mientras hay aliento...

    Agradezco a Amazon en darme alas para volar, para nacer, para existir, a cada letra buena o mala que ha gemido por ser.

    Y si, yo si conozco quien gana dienro con amazon, pero hay algo que olvidamos aquí, porque echarle la culpas a amazon? todos no somos reyes, todos no somos famosos, todos no somos médicos, todos no podemos llegar a la cima vendiendo libros y ganando dinero, (aunque todos imagino queremos eso)a pesar de ser un bello sueño, pero escribir...eso si podemos hacerlo todos! cuando nacemos para eso, ser poetas?, ensayistas, cuentistas, cantantes, pintores, podemos serlo sin permiso de nadie, la diferencia es, si hemos nacido para eso, o si sólo nos parece interesante, o COOL, como dicen en USA.

    Un beso a todos,

    y si naciste para escribir, para que pides más? escribe!

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  5. Estoy bastante de acuerdo contigo, Janett. Poco vale aquéllo a lo que se le puede poner un precio. La batalla perdida a la que me refería es a la del reconocimiento y poder vivir de esto; aunque en realidad yo no aspiro ni a lo uno ni a lo otro, pero sé que la mayoría de vosotros sí, y es algo que, por su puesto, respeto. Mas el reconocimiento, al fin y al cabo, está en la cúspide de la famosa pirámide de Maslow, y medio mundo no llega ni a tener cubiertas las necesidades de la base, y no sé de qué me valdría a mí un reconocimiento que ni merezco en un mundo que se está yendo a la mierda... pero ésa ya es otra historia. Y yo puedo ser muy pretencioso escribiendo, pero no viviendo, y quizás lo sea porque yo no he nacido escritor como tú, sino que el mundo me ha "obligado" a serlo.
    Mas a lo que íbamos era a la entrada de Eowyn y al artículo citado de Javier Pellicer, y creo que aparte de tener ambos razón, también tienen motivos suficientes para enfadarse con las editoriales, pero no con las que puedan haber rechazado sus libros (pues estaban en su derecho), sino con todas aquéllas que intentar timarnos o tomarnos el pelo. A todas ésas les regalo un chupito de mi bilis más negra.

    Un abrazo.

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  6. Janett, sin estar en desacuerdo contigo, yo entiendo el desencanto de Eowyn, que me parece muy lícito. Es humano que un escritor aspire a vivir de lo que escribe, y parece normal que se sienta desilusionado si percibe que aun teniendo lectores no podría llegar a hacerlo nunca. Es un deseo que nada quita ni pone. Va en la idiosincrasia de las personas querer trabajar en lo que a uno le gusta.

    ¿Amazon? Bueno, como tú dices nos da una oportunidad impagable.

    ¿Las editoriales de autoedición soterrada? Pues son los vivos de toda la vida que están a ver qué pueden sacar de los demás. Supongo que la autoedición en papel de Amazon les habrá hecho algún daño.

    Un abrazo.

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  7. Hola a todos:

    Supongo que todos los que estamos aquí hemos recibido en algún momento ese tipo de ofertas de publicación de nuestros "maravillosos" libros. Es algo bastante deprimente, la verdad. Por los datos que das creo que te refieres a Atlantis, de hecho. Es bastante gracioso lo que dicen: "No, nosotros no cobramos por la publicación, pero nos tienes que garantizar que se venden los 100 primeros ejemplares". "Y si no?", les preguntas ingenuamente. "Si no los pagas tú". Extraño concepto el de no cobrar por publicar, pero en fin...

    A mí llegado el punto no me "importaría" apostar económicamente por una obra mía, pero es que luego además te pones a buscar libros de esas editoriales y ves que terminan perdidos en el olvido. Básicamente viven de los beneficios de esos 100 ejemplares y poco más. Publicar con ellos es quemar un libro, porque si ya es difícil publicar hoy en día, si encima la obra tiene ya un ISBN se convierte en algo absolutamente imposible.

    No perdamos la ilusión, compañeros. Al final la alegría que produce el escribir, el ver una obra terminada y el tener gente que la lee y la disfruta/sufre/alaba/critica no tiene precio. Cierto es que a todos nos gustaría adquirir más fama y alcanzar el sueño de vivir de esto, pero entretanto o en sustitución algo habremos dejado de nosotros en lo que hemos escrito.

    Un saludo a todos!

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  8. Janett: me encanta leerte, porque siento tu pasión por escribir y todo lo que quieres transmitir escribiendo, pero también detecto quizá un exagerado romanticismo, que no es que esté mal de por sí, pero que a veces nos puede llevar a perdernos en nuestras propias ilusiones e incluso llevarnos a la locura (y aquí me refiero a los escritores románticos del siglo XIX, muchos de los cuales acabaron en la más absoluta de las pobrezas, o presas de la depresión, tristemente olvidados por todos). Como decía Alberto, el reconocimiento a veces llega tarde... muy tarde. Normalmente cuando ya estás muerto.

    Es evidente que pase lo que pase en el mundo editorial, yo voy a seguir escribiendo, porque no puede ser de otra manera. Y porque cuando miro hacia la estantería y veo mis libros con mi nombre en el lomo, al lado de los de George R.R. Martin, pues me sale la sonrisilla tonta, qué le voy a hacer, y de momento la única crítica que he recibido de alguien no cercano es muy favorable y es una gran satisfacción saber que la historia le llegó.

    Supongo que gran parte de los escritores somos unos soñadores, y a los soñadores nada nos para aunque muramos en el intento. Lo que ocurre es que soñar también lleva aparejado cierto grado de decepción en determinados momentos. No digo que los malos momentos no te hagan crecer y salir más fuerte de ellos, pero están ahí de todas formas. Y lo que más me duele es que seamos los escritores (o otro tipo de artistas) los que siempre llevamos las de perder, cuando sin nosotros no habría libros.

    Mucho antes de publicar con Amazon, me llegó este artículo de Arturo Pérez-Reverte con el que también estoy muy de acuerdo:

    http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/810/ese-fulano-quizas-usted-me-roba/

    Como él, siento que no se valora el trabajo que hacemos. Pero es verdad que esto no ocurre solo con los escritores. Muchas veces me han pedido que diagnostique la enfermedad de un animal con solo mirarlo. Se supone que como soy veterinaria y amo a los animales tengo que curar gratis a sus mascotas. Pero no, lamentablemente en esta sociedad las cosas no funcionan así... aún necesitamos dinero para vivir.

    Un abrazo a todos.

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  9. Al hilo de todo esto, mirad este artículo de la escritora Mercedes Pinto Maldonado:

    http://mercedespinto.wordpress.com/2014/04/12/captados-en-amazon-esclavos-de-la-pluma/

    Un abrazo a todos.

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    1. ¡Chic@a, vamos! ¿De verdad esperabáis que las grandes y no tan grandes editoriales iban a prodeceder de otra forma? Un poco de ingenuidad a veces dulcifica un poco la vida, no lo discuto; pero no hasta el punto de ir por ahí con los ojos vendados. Amazon es, en estos momentos con todos sus defectos, lo menos malo que tenemos. Cualquier otra cosa es peor, al menos para los que no podemos o queremos recurrir al nepotismo o ensuciar un poco más que de costumbre nuestra integridad. La libertad que tenemos en Amazon, no la tienen ni J.K. Rowling, ni Stephen King, ni Ken Follett, en sus respectivas editoriales, lo cual es una gran ventaja y a la vez una gran responsabilidad, porque nos obliga a ser nuestros peores críticos y nuestros más grandes censores, al menos siempre y cuando tengamos la intención de presentar una obra que merezca ser llamada literaria. Si lo que queremos es embadurnar papeles o jugar con la tinta líquida de los e-books a ver qué sale, ya es otra cosa; pero ambas cosas, por suerte o por desgracia están permitidas en Amazon. La multinacional americana es por tanto una bendición para el escritor responsable e irresponsable; pero es una desgracia para el lector inmaduro, pues caerá de lleno también en cierta clase de "literatura" que es lo más chabacano que se ha escrito jamás, es decir, algo indigno de publicarse; pero esto ya es un problema global de una sociedad adormecida, que ha hipotecado su libre albedrío para librarse de ciertas responsabilidades, y la primera que ha sido embargada es, por supuesto, la cultura. Y nuestra responsabilidad como escritores, ya sea por vocación o por afición, es si no despertar a los dormidos, al menos aliviar los pesares a estos nuevos humillados y ofendidos con algo de entretenimiento, donde de paso puedan aprender algo, que a su vez enseñen a los demás. Si conseguimos esto, aunque sea en una ínfima parte, habremos ganado todos, a pesar de que no hayamos visto ni un solo dolar, euro, bitcoin o cualquier otra figura del santoral capitalista.

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  10. He flipado con este artículo. Creo que la mayoría de nosotros tiene el sueño de que alguna editorial nos capte, pero después de leer esto, ya no estoy tan segura. Supongo que para grandes editoriales seríamos unos peces muy pequeñitos.

    Gracias por el link, viene bien estar informado sobre todo esto.

    Un abrazo

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  11. Eowyn,


    Muchas veces la diferencia de edad, nacionalidad, o el lugar donde vivimos influye en que no podamos entendernos bien en el debate de un tema, y esto lo tengo más que probado, porque vivo en una ciudad multicultural, donde hay tantas nacionalidades que a menudo la palabra más inofensiva es una gran ofensa para la otra persona!, a veces se hace difícil esta comunicación y muy a menudo surgen equívocos, y hasta disgustos. Por eso creo que podemos ver las cosas de diferente manera sobre todo por la influencia de todos estos factores.

    Y cómo a todas luces tenemos muy diferente edad, distinta nacionalidad y lugar de residir, creo que se hace tal vez difícil entendernos, pero antes de empezar a contestarte, querida amiga escritora, amante como yo de tus letras y soñadora, te diré que es bien cierto que soy romántica, ridículamente romántica para mi gusto!, pero nada puedo hacer al respecto, estoy segura haber nacido en otra vida, en otro siglo, y allí entre vestidos de encajes, me fascinaba que me besaran la mano, los caballeros amigos...ni que decirte de que muchas veces me he creído Dulcinea e incluso e imaginado a Don Quijote tan flaco y desgarbado cabalgando con mi pañuelo en su mano...

    Puede ser que tanto romanticismo puede llevarme a cierta locura, o la locura a ser tan romántica, para nada importa el orden del factor porque este no altera el producto, además, no cambiaría para nada mi capacidad romántica de llorar por tan tontas cosas, o mi condición no muy cuerda de sentir tan exageradamente. En eso, me enorgullezco de padecer de los mismos síntomas de mis más admirados escritores, como Gabriel García Márquez, con sus personajes de Cien años de soledad, como él mismo dijo, sin que ninguno de ellos dejará de haber existido en su realidad, o la increíble Verónica de Verónica decide morir de Paulo Coelho, en esa pregunta que yo me hago a menudo, repitiendo parte de esa novela, es el normal el que tiene la razón o el anormal el que esta en lo correcto?

    En fin, ya os digo, no cambiaría para nada de ser lo romántica que soy, a pesar de que muchas veces es para mi una carga bien pesada...

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  12. Eowyn...continuación a tu comentario:

    EN Estados Unidos las editoriales valoran y publican sólo lo que es un bestseller para ellos,ese político que se le ocurrió escribir un libro,ese artista famoso, en fin, que sea bueno o mediocre el libro, bien poco importa. Y sé esto con base porque he trabajado por contratos para varios editoriales, y en años pasados incluso fui la dueña de un Editorial, donde publicaba los libros a los que por ver su libro hecho una realidad pagaban por su publicación, a precios bien altos, y que impedían por tanto que mis libros yo pudiera publicarlos, los cuales a penas nacidos de mi ser, iban a reposar a mi escritorio.

    Como muchos aquí he trabajado para ganar mi dinero en todo menos en publicar mis libros.

    Pero Amazon me ha dado la oportunidad de publicar cada cosa que deseo hacer volar, Amazon trabaja para mí, vende mis libros, creo una plataforma, los promociona durante su promoción, deposita mi dinero en mi cuenta (aunque sean centavos), me envía un reporte de ventas, y hace posible que ese libro llegue a Japón, Rusia, España, al Mundo, y en algún lugar, alguien lea mis letras, y sienta junto con ellas, o lea las tuyas y diga: Sí!, me gustó! Vaya, eso vale tanto!


    Millones de libros, el tuyo uno más, el de ellos uno más, el mio, uno más... y pregunto, por qué pensar que el mio si es bueno y debe triunfar? Vaya, son millones... de que depende el triunfo? No sé...



    De qué depende que triunfemos? Que vendamos muchos libros? No lo sé, puede ser de tu social media, tu facebook, tu twitter, tu arduo trabajo en forums y blogs, pero sea lo que sea, lo más importante es que sólo depende de ti!

    Hay millones de escritores en Amazon, todos con las mismas intenciones, deseos, el triunfo, no sé en verdad la clave, pero si sé algo,

    nací para vivir y vivo
    nací para escribir y escribo

    y aunque muchas veces me desanimo como cualquier ser humano, sigo, no me doy por vencida, porque al final, yo sé que el tesoro esta dentro de mí, sólo he de dejarlo existir.

    Gracias por leerme, y por gustarte mi pasión en algunos de mis escritos, al menos a pesar de los diferentes gustos, he podido decirle hola a tu corazón.


    Janett

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  13. Buf, yo no espero nada de las editoriales. Publiqué mi libro en papel 8 meses antes de colgarlo en Amazon y lo hice con autoedición. Es verdad que cuesta, pero tampoco me salió muy caro. Hice 200 volúmenes y sólo me quedan 49 por vender. Los dejé en dos librerías de mi ciudad aunque ahí solo vendí unos 5 volúmenes, los demás fueron entre compañeros de trabajo y amigos. Y poquito a poquito. Es trabajo y promocionarte te quita tiempo para escribir pero no dependes de una editorial que te dé una miseria o te pida números. Amazon no nos servirá para meternos en el mundo editorial pero nos acerca a lectores que eso es lo que importa.
    Pensad que hace treinta años sólo publicaba el autor reconocido o que estaba dentro del mundillo. Ahora, internet y la globalización de la información, nos da las mismas oportunidades a todos. Colgamos algo en la red y está disponible para quien quiera leernos. Y sin pagar. Miremos el lado positivo. El trabajo que nos haría una editorial hoy en día, más que el de la publicación, sería el de la promoción y ese es el que tendremos que llevar a cabo y que nos llevará más tiempo y costará un poquito. Pero para eso también está internet, los foros, el Facebook, etc.. Hay que animarse!!

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  14. Sobre el tema "¡Bua, bua, las editoriales no me quieren porque no soy famoso!" aconsejo leer esta colección de entradas del mismo blog citado más arriba (leed las cinco, merece la pena):
    http://javierpellicerescritor.com/2014/03/31/por-que-las-editoriales-rechazan-nuestras-novelas-causas-y-soluciones-i/

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  15. Creo, Daniel, que leer estos cinco artículos de Javier Pellicer le pueden ahorrar mucho esfuerzo, y bastantes frustraciones, a quien todavía piensa que publicar con una editorial convencional es lo mejor que le puede pasar en su carrera de escritor. Yo, además, le recomendaría que de postre leyese el artículo de la escritora Mercedes Pinto, http://mercedespinto.wordpress.com/2014/04/12/captados-en-amazon-esclavos-de-la-pluma/ , y si después de leerlo aún le quedan ganas de "patearse" editoriales, pues buena suerte.

    Muy de acuerdo contigo, Alberto.

    Un abrazo a tod@s.

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