viernes, 6 de junio de 2014

La crisis que asola a Europa

Esta entrada ha surgido de manera accidental, fruto de una conversación entre Ianus Bröönco, Alberto Senda y Javier D'Adamo, a raíz del libro de este último, "La sal: Un palindrama"; pero a causa de una pregunta que Ianus le formuló a Javier, ha salido a relucir "la crisis que asola a Europa". Voy a dejar aquí -más visibles- dichas reflexiones, por si a alguien le pudiere interesar:

Ianus Bröönco: Me ha venido a la mente la imagen de aquellos bosques griegos del Ática donde los últimos paganos se escondían, cuando ya no era el cristianismo el que era perseguido, sino el viejo paganismo clásico.

Y en algunas ocasiones tras largas caminatas un pequeño grupo de paganos se encontraba con otro, y festejaba el encuentro recordando el viejo mundo que se extinguía, con ceremonias y cánticos a los viejos dioses.

Encontrarnos en este lugar ha sido algo similar a encontrarse en aquellos bosques del Ática.

Nuestra época guarda incluso algunos estimulantes paralelismos con aquel tiempo.

Roma como entonces vive todavía uno de sus recurrentes episodios de decadencia: escenario propicio para sátiros, meretrices y poetas del pueblo.

La única diferencia es que esta vez el enemigo que amenaza al mundo grecorromano no es ninguna mitología religiosa invasora sino un enemigo más familiar: las hordas germánicas.

Aunque esta vez al contrario de otras ocasiones no se escuche en la lejanía ni el estruendo de sus carros ni el eco de las pisadas de sus caballos, es solamente como una densa niebla que pausadamente lo va desdibujando todo.

Sólo me pregunto si alguna vez tras esa espesa niebla veremos aparecer la barca de Caronte.

PD. ¿Por cierto, Javier, cómo se percibe “del lado de allá” como diría Cortázar este dominio germánico de Europa y este declive del Mediterráneo europeo?
   
Javier D'Adamo: Leí hace un par de días un artículo de Vargas Llosa que hablaba en términos bastante desalentadores sobre los procesos que se están viviendo en Europa y también en EEUU. La preocupación la centraba en cierto progreso de las fuerzas políticas más extremistas, en el avance de una mirada menos globalizada, menos mancomunada por parte de las distintas naciones. Yo ignoro si es este el proceso que se está observando hoy día, pero comparto la preocupación por esa posibilidad. Creo que la Unión Europea es una buena cosa que debe defenderse, más allá de que pueda ser cierto que algunos países, Alemania, puedan sacar mejor provecho que otros (en todo caso hay que ver de mejorar las formas de relacionarse, pero no abandonarlas). De este lado se intentó un equivalente a la UE que fue el Mercosur, pero ni siquiera despuntó. Y realmente creo en que nuestro mundo debe apuntar siempre a la apertura a unirse, más allá de las dificultades transitorias que esto pueda acarrear. No creo que una crisis deba ser motivo para tirar todo lo bueno que se ha logrado por la borda. Tal vez digo esto también porque de este lado estamos más que acostumbrados a las crisis, una por década por lo menos. Pero muchas veces detectar un enemigo y atribuirle los males de uno es una forma ala vez sencialla y equivocada de interpretar los hechos. Más allá de todo, me parece importante no olvidar que antes que grecorromanos, germanos, sudamericanos, europeos, árabes, judíos, somos seres humanos.

Ianus Bröönco:  LA SITUACIÓN POLÍTICA EN EUROPA

Hola Javier,

Debo de contradecirte, la situación en Europa en modo alguno es un simple cuadro de simple crisis económica, es algo más complejo y terrible, que obliga de manera inevitable al uso de una terminología de confrontación.

Permíteme que te ofrezca como contrapunto un ejemplo del relato de la situación en Europa que podría ser firmado por cualquier militante de izquierdas europeo, incluso no necesariamente de origen mediterráneo:

Desde hace años la Alemania “burguesa y expansionista” (hay otra Alemania de izquierdas, ecologista y profundamente europeísta pero nunca modelará posiblemente Europa: la clase media burguesa en Alemania es mayoritaria), está practicando una nueva ofensiva uniformizante sobre el resto de Europa, de una manera sutil, camuflada dentro del paraguas legislativo de la UE (que ella ayudó a diseñar a medida, muchos se dan cuenta solamente ahora de la ingeniería sibilina que hay en el tratado de Maastricht) y con la colaboración del resto de países germánicos que han caído bajo gobiernos de derechas.

Este eje germánico de derechas (de ahí las hordas germánicas) tratan desde hace más de un lustro de imponer su “modelo” cual tirano Pisistrátida.

Un “modelo” aplicado en todos los órdenes existenciales basado en su concepción luterana del rigor, la austeridad y el sacrificio personal, de culto del individuo, bajo la doctrina calvinista de la predestinación que impulsaba al hombre a probar su valor para ganarse la salvación, de recelo de todo constructo comunitario organizado, donde el hedonismo social mediterráneo es considerado pernicioso, donde el despilfarro mediterráneo en ocios y placeres mundanos escandaliza la mentalidad germánica protestante donde el ahorro es virtud, en el que no caben paternalismos estatales como caros sistemas de bienestar social, que nunca han sido del agrado de los bolsillos de los burgueses germánicos, más partidarios del sistema darwiniano anglosajón (¡sabías que en Alemania hay 7 millones de trabajadores que viven con minijobs de 400 euros?, piénsalo la próxima vez que leas que las cifras de paro en Alemania son del 6%).

Y para poner en marcha este “modelo” han ejecutado un plan llamado “políticas de austeridad” que no es una estrategia para salir de la crisis, sino solamente una “hoja de ruta” para cambiar de paradigma, para imponer su “modelo”, y cuya ejecución afecta a todos los ciudadanos del continente.

La crisis económica mundial no ha sido más que la oportunidad ideológica de poner en marcha por parte de ese eje germánico de derechas ese “modelo”.
En un cierto sentido histórico el intento de completar la tarea moralizante que Lutero no pudo completar.

Por eso no es una simple crisis económica, es más complejo que eso: es una de las eternas batallas de la historia europea en la cual un bando trata de someter al otro (aunque también te digo que entre las élites y población del mundo mediterráneo encontrarás gente afín a ese modelo germánico, pero yo particularmente lo encuentro insatisfactorio para el hombre, he vivido 1 año en Linz y conozco bien las consecuencias e interioridades de ese modelo centroeuropeo).

Para que puedas visualizar mejor este contexto te ofrezco algunas metáforas:

¿Te imaginas que en un Mercosur que abarcase toda Sudamérica, un eje de países del norte de Sudamérica que hubiese caído en manos de gobiernos de derechas tratase de imponer su modelo económico y filosófico a los países del sur de Sudamérica, al tener secuestrada por su poder de decisión y veto la política económica de todo el continente? 

¿Te imaginas un eje de países de derechas del norte sudamericano donde por intereses de su burguesía y de su banca, no permitiesen una política económica expansiva ni permitiesen el relajamiento de las condiciones cambiarias para favorecer que las empresas del sur de Sudamérica puedan exportar al resto del mundo porque ese “euro sudamericano” que hubiera creado ese Mercosur está en una paridad 1,35/1 frente al dólar, y no se puede devaluar su cambio porque va contra los intereses de la burguesía y de la banca defendida por ese eje?

¿Te imaginas que dentro de ese Mercosur imaginario donde los estados-nación hubiesen perdido independencia política, un Brasil a causa de su mayor población y tejido empresarial sometiese intelectualmente y tuviese secuestrada la economía de Argentina, Uruguay y Chile para favorecer los intereses de su burguesía y de su banca, y se obligase además a los ciudadanos uruguayos, chilenos y argentinos con la supervisión de una rígida policía política (la troika europea) a emprender graves recortes de servicios públicos esenciales y de condiciones salariales porque hay que pagar las deudas a los bancos brasileños que han contraído empresarios y banqueros irresponsables?

¿Te puedes imaginar un Brasil que en un fin de semana hace dimitir al presidente de Chile elegido democráticamente y pone en su lugar a un tecnócrata para obedecer al “modelo” impuesto tiránicamente por ese Brasil burgués y expansionista?

Eso sucedió en Grecia e Italia (estoy deseando que pasen algunos años para ver como estas excepcionalidades históricas y estos atentados democráticos son excusados o son explicados por historiadores de todos los espectros ideológicos).

¿Imagínate un Brasil que ante unos crecientes niveles de pobreza y de desnutrición infantil en Argentina, Uruguay y Chile (busca estadísticas de España, Portugal y Grecia en este sentido) respondiese sin ningún escrúpulo que hay que seguir con el “modelo” porque es la única solución y siguiese pidiendo más bajadas de salarios a los trabajadores de Argentina, Uruguay y Chile?


Conclusión:

Como no se puede devaluar el euro frente al dólar porque daña los intereses de la gran burguesía germánica (una bajada del 15% del euro frente al dólar significa inmediatamente que ese burgués ha perdido un 15% del valor de sus ahorros en su cuenta bancaria, como le ha sucedido a la clase media rusa hace poco con la devaluación del rublo); pues entonces ese eje de gobiernos germánicos de derechas no dan otra alternativa a las empresas del sur europeo que hacer políticas de devaluación interna mediante bajada de salarios, lo cual genera un círculo vicioso negativo, porque al bajar los salarios se reduce el poder adquisitivo y así el consumo, al reducirse el consumo las empresas reducen la venta de sus productos, y tienen que despedir más trabajadores porque sus resultados son negativos, y como la cosa sigue sin mejorar y se estanca el siguiente escalón es el que justamente estamos ahora: un escenario de casi deflación, ya que las empresas como no venden por la bajada del poder adquisitivo de los trabajadores, entonces estas empresas deciden bajar el precio de sus productos, pero esta es una espiral negativa que lleva a una espiral deflacionista que nos arrastra a la larga crisis económica que Japón lleva viviendo más de 20 años y de la cual ahora trata de salir con políticas expansionistas, a golpe de imprimir masivamente dinero, porque controla su moneda, que es lo que ahora los países del sur mediterráneo se dan cuenta que ya no poseen porque el Banco central europeo está secuestrado por ese eje germánico de derechas (el carcelero que tiene todas las llaves).

Te daré una clave del creciente sentimiento antialemán (a causa de esa Alemania burguesa y expansionista) que hay en Europa: el gran tejido económico que tiene Alemania actualmente es en parte fruto de la solidaridad del resto de europeos que permitieron a Alemania resurgir económicamente tras la Segunda guerra mundial al condonarle su “deuda de guerra” que tenía que haber abonado por daños y perjuicios.

La exitosa Alemania moderna surge de un acto de solidaridad europea.

Por eso es tan grave, y la memoria de muchos ciudadanos europeos no lo olvidará fácilmente, que cuando Alemania ha tenido que demostrar ahora su solidaridad en la actual crisis económica, esta Alemania burguesa y expansionista ha demostrado su insolidaridad, solamente se ha preocupado de los intereses de su banca y de sus élites y ha actuado de una forma miserable e implacable de matón del Chicago de los años 20 para cobrar esas deudas a los países periféricos del sur mediterráneo (deudas que los propios bancos alemanes ayudaron a crear con unas políticas bancarias de fomento de todo tipo de burbujas de crédito, con la connivencia de las élites empresariales irresponsables y corruptas de los países mediterráneos, otro clásico).

Esta Alemania burguesa y expansionista con su insolidaridad y su tiranía ha fomentado el nacimiento de tres o cuatro generaciones de antieuropeos que retrasará mortalmente la necesaria unificación política de Europa, para impedir en el futuro que un eje ideológico como este eje germánico neoliberal ponga en jaque y obstaculice políticas de solidaridad europeas necesarias cada vez que aparezcan de nuevo tiempos de crisis.

El aumento de las fuerzas extremistas en Europa en las recientes elecciones europeas no es principalmente el resultado de los estragos de la crisis económica.
En el contexto europeo ha de leerse principalmente como la sublevación popular a ese secuestro de la política europea por parte de ese eje germánico neoliberal, que bien merecen la comparación con aquellas viejas hordas germánicas, ególatras y de corazones fríos.

 
Creéme, Javier, no es una crisis económica lo que se está viviendo en Europa: es una tiranía opresiva, la cruel imposición de un “modelo” por parte de un eje ideológico.

Tan sencillo como crear un Tesoro Europeo para acabar con la crisis eterna de deuda pública, tan sencillo como hacer políticas expansivas monetarias o poner el euro en paridad 1/1 con el dólar para que las empresas europeas puedan aumentar sus exportaciones al resto del mundo, sin tener que realizar políticas de devaluación nacionales mediante rebajas de salarios, que son políticas empobrecedoras.

Ninguna de estas medidas se tomará por ahora.
Aunque el susto de las elecciones europeas con el auge de los extremismos antieuropeos hará que el eje neoliberal germánico le dé un poco de oxigeno al enfermo, como hemos visto hoy con las medidas monetarias aprobadas por el BCE.

¿Te suena de algo la doctrina del shock?

En Europa hay un eje neoliberal germánico que bajo la doctrina del shock y aprovechando la debilidad de la socialdemocracia y esa eterna construcción política de Europa han tomado como rehenes al resto de países europeos, y están tratando de hacer transitar a Europa de un Capitalismo Social a un capitalismo protestante de rigor e individualismo, donde el paternalismo, el hedonismo social y el comunitarismo mediterráneo pasen al lugar de lo proscrito.

Lo que sucede es que hay dos relatos, el que cuenta la derecha mediática y política europea, cómplice de la puesta en marcha en Europa de este nuevo paradigma.
Y después está el relato de la izquierda mediática y política europea, que hay ocasiones que se deja sentir menos fuerte que el otro.

Dicho todo esto, digo también que este acaso no es más que el relato de un joven de izquierdas posiblemente equivocado, y la verdad quizás sea la de ellos y en el fondo siempre hemos estado altivamente errados y los bárbaros siempre fuimos nosotros...
 

18 comentarios:

  1. Ianus y Alberto:
    Disculpen mi silencio, recién hoy vi las respuesta de Ianus.
    Antes que nada, debo decir que es más lo que puedo escuchar (o leer) sobre este tema que lo que puedo decir. Y ciertamente, Ianus, me has dado tu visión del asunto con gran detalle y no puedo más que agradecértelo puesto que tras todas tus intervenciones me siento enriquecido.
    Es muy cierto que hay relatos ideológicos en medio de estos asuntos, siempre los hay, y quienes pretenden librarse de ello simplemente están generando un nuevo relato. Claro que los discursos que no se apartan de las ideologías preponderantes (llámense socialismo y neolibralismo) tienen el atractivo de una consistencia que les permite, a sus mejores cultores, una defensa teórica inquebrantable. Aquello que Chesterton (amigo Alberto, una razón para leerlo) representaba con la figura de la esfera, tan perfecta como limitada, y que era para él el molde de la locura, porque, como acertaba a decir (la cita puede no ser exacta, es como la recuerdo): "La locura no es la falta de razón, sino la falta de todo lo demás".
    Pero está claro que ni vos, Ianus, ni Alberto, ni yo (creo), somos locos, al menos no según la definición chestertiana. Nos paramos frente al mundo admitiendo su complejidad y la imposibilidad de encerrarlo en una cómoda esfera, o al menos lo intentamos. Como Borges que en virtud de ello frecuentaba los laberintos.
    Lo que yo creo que puede ser peligroso o perjudicial es quedarse con una única forma de ver el problema o conflicto. Siempre me ha pasado que escucho una campana que me llega al oído izquierdo y otra que me llega al derecho (para ponerlo en extremos) y encuentro tan musical un tañido como el otro. Con todo, no creo que lo que haya que hacer sea una síntesis a partir de esos tañidos, más bien creo que hay que escuchar ambos con la total pureza con la que nos llegan, dejar que las ondas sonoras retumben primero con una fuerza violenta en nuestros tímpanos y oírlas apagarse poco a poco.
    En este caso puntual, hay otra campana que enseñaría los problemas que traen las devaluaciones monetarias (soluciones siempre transitorias), el flagelo de la inflación (ese impuesto encubierto que hoy sufrimos los argentinos); esa campana retumbaría hablando sí del valor del esfuerzo, del necesario trabajo, y, por eso mismo, de los perjuicios culturales que traen aparejadas las estructuras estatales paternalistas (algo que debo decir que detecté en hechos muy concretos en España cuando estuve allí hace ya 14 años), también habría una onda cuya frecuencia propagaría concepciones sobre la globalización y la apertura de fronteras.
    Pero entre todas esas campanas, yo quiero insistir con lo que, claro, no deja de ser una idea: la de propender a la unión y no a la separación. Esto, como dije antes, no quiere decir que no haya necesidad de discursos confrontativos, pero yo propugnaría por atender una y otra vez al discurso del otro y también (acaso con mayor atención) al propio. Siempre se habla, como un cliché, de la importancia de escuchar al otro, pero no se menciona tanto la importancia de escucharse uno mismo, que es la única forma de descubrir el laberinto que ningún discurso resuelve, de reconocer que también nosotros, aunque no locos, nos generamos esferas de engañoso confort.
    Queda claro la posibilidad, tras todo esto, de decir que los locos son los otros, los que desde nuestra perspectiva vemos finalmente como nuestros peores enemigos. Acaso lo sean, quién sabe, pero siempre pensé que quien acusa a otro de locura es porque no ve la propia.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    5. Definitivamente me tendré que poner al día con Chesterton...

      "Europa lamentablemente ya no produce felices desde hace tiempo, solamente produce optimistas o pesimistas". Cierto, pero dentro de los últimos hay muchos que más que verdaderos pesimistas, son optimistas bien informados, como Saramago, y entre los primeros hay mucho optimista, más que de vocación, por desesperación. ¡Extraña época la nuestra!

      Eliminar
    6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
  2. Estimado Ianus, estoy de acuerdo con prácticamente todo lo que dices, pero yo creo que culpar a Alemania es culpar al mensajero, al perrito faldero de esa chusma tecnócrata que dirigen los mercados y casi todo lo demás, y que en realidad semejantes individuos no se deben a ninguna nación en concreto, solo a sus luctuosos intereses. El viejo recurso de las naciones amigas y enemigas, querido Ianus, es un recurso gastado. Y tú lo sabes perfectamente. No hay ninguna nación, ¡ninguna!; ni siquiera Estados Unidos (ésta tal vez menos que nadie), ni Cuba, ni Rusia (ésta con todo tal vez la que más) ni Kiribati que tenga a día de hoy un mínimo de independencia o de capacidad de decisión en asuntos cruciales. La alta burguesía alemana no se diferencia demasiado de la alta burguesía de otros lugares. Sí, tienen las peculiaridades luteranas que dices; ¡pero hoy está todo tan homogeneizado!
    Si los que en realidad nos gobiernan - sean quienes sean - han querido germanizar a Europa, es precisamente por lo que citas: ese antihedonismo, ese sentirse solamente una hormiguita obrera, ese no saber vivir la vida, ese odio patológico al "doce far niente", esa frialdad mecánica... Es como la otra cara de la moneda de la estadounidización de la América Latina, aunque allí parece que han encontrado, si no la cura, sí un remedio temporal. A ver cuánto les dura...

    Yo he vivido en Centroeuropa una temporada - en Suiza - y sé perfectamente de lo que hablas, aunque allí no se da con tanta fuerza lo que describes debido a las peculiaridades que tiene el país helvético, sobradamente conocidas. No obstante, ni siquiera Centroeuropa funciona como un todo coherente. Las veces que he estado en Austria (muy pocas, he de reconocerlo, y siempre en el Tirol), me ha dado la impresión de ir por libre y de que es uno de los mejores lugares del mundo para vivir. Allí se da casi un "verdadero" ecologismo, y no ese ecogilipollismo findesemanero y de boquita para fuera de tantos alemanes, hay mucha cultura alternativa - más que en Alemania, a pesar de que no lo pregonan a bombo y platillo como ellos -, incluso ya en el periodo de entreguerras inventaron precisamente el concepto de "freigeld" - más conocido por estos lares como dinero oxidable -, un verdadero intento de frenar casi desde el comienzo al capitalismo keynesiano. Para quienes so sepan de que va este asunto, dejo aquí un enlace donde se explica someramente:
    http://otrodineroesposible.jimdo.com/2010/03/11/el-milagro-de-w%C3%B6rgl/
    Aunque de la situción en Austria nos podría hablar con mayor rigor, si así lo desea, nuestro colaborador y letraherido Javier Romero.

    Por otra parte, es evidente que esa chusma tecnócrata no tiene memoria de nada, ni entiende de condonar deudas, ni de solidaridad: no entiende de otra que cosa que no sea darse baños de oro. Y el pueblo alemán, pues más o menos como todos los pueblos: una masa ignorante, sin espíritu y donde su voz no es más que un eco de los medios de intoxicación. Ese es, bajo mi punto de vista, el panorama de las cleptocracias europeas y del resto del orbe.

    Y, estimado Javier, yo todo lo que venga del señor Vargas Llosa, al menos en lo referente a economía, lo pondría como mínimo en cuarentena, pues su voz en esos asuntos siempre me ha parecido la de un paniaguado del sector más neoliberal que le concedió el Nobel.
    Y por cierto, tu metáfora de los tañidos me ha parecido muy hermosa y muy cierta, pero siempre y cuando por ambos hemisferios nos llegue música y no un molesto ruido de fondo. Y sí, Chesterton es una asignatura pendiente, como tantas otras.

    Un fuerte abrazo para los dos.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo tampoco creo que sea malo en sí ni el modo de vida del sur de Europa ni el el del centro. Aprecio aspectos de ambos lados. Lo importante es el sentido del equilibrio, de la armonía, al final no se trata más que de eso...

      También pienso que Angela Merkel está mucho más influenciada por su antiguo papel, de manipuladora de la verdad y policía de la ciudadanía en la Stasi, a las órdenes de Marcus Wolff, que por el protestantismo. De hecho, ha ayudado a crear esa especie de Gestapo moderna que es el Eurogendfor. Para más información: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2012-7251 Creo, estimado Ianus, que el único error en tu pormenorizada y magistralmente explicada teoría es que le das un considerable empaque ideológico a toda esta chusma de la U.E., que se contradice con esa ramplonería irrisoria de la que hacen gala, y que tú también señalas en tu siguiente comentario. Esta gente no tiene ideología: son simples y llanos cacos, como lo es todo capitalista postmiltonfriedmaniano, con toda esa economía ficticia, donde el dinero es más un dogma de fe que nunca, donde no es más que vulgares unos y ceros (sobre todo ceros) en supercomputadoras cada vez más rápidas con las que logran estafar más rápido, más eficazmente y a un mayor número de víctimas gracias a sus negociaciones de alta frecuencia. Desgraciadamente es todo así de simple, pues esta gentuza carece de memoria histórica, no son más plebe con dinero, con mucho dinero, es decir, a lo que aspira un buen porcentaje de la población; por eso estamos tan jodidos, por eso en el fondo casi nadie se rebela.

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    3. Supongo que te refieres a uno del canal Arte que echaron en la "Noche temática" de TVE2. Muy bueno.

      Eliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. Es cierto, que alrededor del Club Bilderberg no se ha formado un género literario. Aparte de Daniel Estulin, pocos han sido los que se hayan molestado en escribir sobre ellos. Supongo que se debe a varios factores: no se ha hecho todavía una novela superventas sobre ellos, no tienen el encanto de las sociedades secretas, la gente está saturada de política y prefiere algo que se parezca más a la ficción. De todas formas, tiene que haber grupos de poder muy por encima de los Bildeberg, pues éstos son demasiado poco discretos.

    Lo más parecido a un canal sobre fauna capitalista que conozco es el programa de economía y el del propio Estulin en Russia Today, sobre todo si sabemos filtrar adecuadamente su carácter más o menos disimuladamente apologista hacia la figura Vladimir Putin.

    ¿Qué signos propios legará esta burguesía moderna? Ser la primera en carecer de Ética y Estética y ser la encargada, si no lo impedimos a tiempo, de arriar las velas de la nave que nos habrá de llevar derechitos y a toda vela de vuelta a las cavernas.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ayer me traicionó el subconsciente. Quería decir izar cuando puese arriar. De arriarlas deberemos encargarnos la ciudadanía :)

      Eliminar
  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  7. Bien, me han servido vuestros comentarios para interiorizarme un poco más en el asunto. En verdad, hay muchas cosas de las que dicen con las que estoy de acuerdo. Es de hecho posible que Grecia, España, deban recuperar su autonomía monetaria. En alguna medida, es una situación que podría equipararse a la que vivimos de este lado con la Convertibilidad en los 90 que consistió básicamente en atar al peso argentino con el dolar (1 peso = 1 dolar). Medida que parecía olvidar que Argentina no es EEUU, y con el tiempo hubo que hacer una de las devaluaciones más importantes y catastróficas de nuestra historia. Tras esta crisis vinieron unos año de bonanza, ya que con tal devaluación pasamos a ser competitivos nuevamente, pero desde hace ya unos años, aunque el gobierno trató y trata de dibujar los índices todo lo que puede, el problema es nuevamente la inflación (entre otras cosas).
    Supongo que son estos vaivenes los que me han hecho desconfiar de todo discurso o teoría integral y extremista en materia político-económica. Vale decir que estoy tan en contra del liberalismo como del comunismo o socialismo (como quieran llamarlo), en sus manifestaciones extremas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar