lunes, 30 de junio de 2014

La visión del mundo según el lector o la teoría de colores (Parte 2: JUSTICIA)

« Todos sin excepción nacemos con un sentido primario de justicia ». Tal aseveración  podría parecer un tanto osada o precipitada, incluso pretenciosa, y sin embargo encierra algo de razón.

La justicia en su más pura y simple expresión la vemos en los niños. Veamos algunos ejemplos bastante simples y que muchos de nosotros quizá ya lo hemos visto (o incluso experimentado en los días de nuestra niñez).

Se encuentra un niño comiendo sus frituras cuando llega otro niño con una bolsa de frituras diferente al primero. El segundo niño dice al primero – ¿Me das una? –, a lo que el primero le responde al segundo – Te doy una si tú me das una –.

Llega la madre a donde sus hijos y le dice al menor – Juan, saca la basura –, a lo que Juan responde – Yo fui ayer, le toca a Pedro –.


Eso, si lo analizamos de forma objetiva, es justicia pura, sin filtro y sin condición.

Me ocuparé en hablar del niño y del adolescente, que son etapas que nosotros ya hemos dejado, y que al parecer muchos hemos olvidado.

El niño ve a blanco y negro, el adolescente a grises, ¿dichas visiones chocan? Por supuesto que si. Pongamos un ejemplo.

La madre compra un pastel para sus dos hijos, uno de seis años, el otro de catorce años. ¿Cómo se reparte el pastel?

Para el niño, cuya justicia se reduce al proceso de una PC (ceros y unos; si o no), el pastel debe repartirse en partes iguales, mitad y mitad.

Para el adolescente, que sopesa otros atenuantes, como por ejemplo la edad y la capacidad del estómago, quizás podría pensar que lo más justo sería repartirlo según el tamaño. Es decir, más para el grande, menos para el pequeño.

La madre, que no mide tamaños ni tiene procesos booleanos, podría optar por repartirlos en partes iguales, puesto que a ambos hijos los quiere igual y el pastel ha sido comprado para ellos dos.

Ante la decisión de la madre el pequeño será feliz, mientras que el mayor sentirá que la madre tiene un cierto favoritismo por el pequeño.

Volviendo al ejemplo de la madre y sus dos hijos. Los lleva al parque de diversiones donde el mayor pide permiso a su madre para ir a la montaña rusa. La madre accede. Ahora el más pequeño pide el mismo permiso. ¿Qué le responderá la madre?

El niño considera que si su hermano puede ir, él también puede.

El adolescente podría considerar que su hermano es un fastidio y siempre quiere todo lo que él tiene.

La madre por su parte, lejos de si deben o no poder hacer las mismas cosas, sabe que el pequeño no cumple con las normativas de estatura para subir a aquella atracción. Por lo cual dice al pequeño que él no puede ir.

Ante la decisión de la madre el pequeño se pondrá triste y llorará caprichosamente, mientras que el mayor sentirá que la madre al fin está siendo razonable.

La madre también podría optar por negarle el permiso a ambos, con la intención de no pretender mostrar favoritismos. Dicha decisión haría feliz al pequeño, quien llenaría sus expectativas de justicia, pero amargaría enormemente al adolescente, quien lo consideraría un atropello a sus derechos como individuo.

¿De qué nos sirve conocer esto? Pues bien, tener una comprensión más amplia de los procesos cognitivos del niño y adolescente nos permite saber ante que cosas reaccionan y de que forma podrían reaccionar. Es aquí pues donde uno puede optar por dejar un mensaje realmente profundo, una enseñanza.

Un buen ejemplo de esto es la obra del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry "EL PRINCIPITO". Este autor no sólo cautivo al público con una buena prosa, sino que insinuó su control en la comprensión del razonamiento del niño, y basado en eso, dejó grandes lecciones en su corto relato.

Aquí uno de mis fragmentos favoritos::::::::::

CAPÍTULO XXI

Fue entonces que apareció el zorro:

- Buen día - dijo el zorro.

- Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.

- Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano...

- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...

- Soy un zorro – dijo el zorro.

- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...

- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.

- Ah! perdón – dijo el principito.

Pero, después de reflexionar, agregó:

- Qué significa "domesticar" ?

- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?

- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ?

- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas ?

- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?

- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."

- Crear lazos ?

- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...

- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...

- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...

- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.

El zorro pareció muy intrigado:

- En otro planeta ?

- Sí.

- Hay cazadores en aquel planeta ?

- No.

- Eso es interesante ! Y gallinas ?

- No.

- Nada es perfecto – suspiró el zorro.

Pero el zorro volvió a su idea:

- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...

El zorro se calló y miró largamente al principito:

- Por favor... domestícame ! – dijo.

- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

- Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestícame !

- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.

- Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

Al día siguiente el principito regresó.

- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.

- Qué es un rito ? – dijo el principito.

- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:

- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.

- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.

- Claro – dijo el zorro.

- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.

- Claro – dijo el zorro.

- Entonces no ganas nada !

- Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.

Luego agregó:

- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.

El principito fue a ver nuevamente a las rosas:

- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.

Y las rosas estaban muy incómodas.

- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.

Y volvió con el zorro:

- Adiós – dijo...

- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.

- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.

- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.

- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...

- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.

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¿Cómo se aplica y se modifica aquí el sentido de Justicia? Para el niño todos son iguales (hasta que aprende lo contrario). Pueden por ejemplo llamar a todos « Amigo ». Yo solía tener este problema, todos mis "compañeros del kindergarten" eran "amigos". Sin embargo, Antoine enseña que la amistad es única y de un valor excepcional. « Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos ». Conocer esto no sólo ayuda al niño a entablar verdaderas y sanas relaciones de amistad con sus semejantes, sino que además le protege de personas indeseables.



Hasta el siguiente artículo.

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E.S.

13 comentarios:

  1. Gracias por este segundo artículo Ele Serfstone.
    El pequeño experimento que yo me refería en el post anterior, era sobre la justicia. Fue viendo Spiderman3 con los niños. En esta película me dediqué a hacerles ciertas preguntas sobre lo que les ocurría a los personajes. Para el pequeño, el malo siempre es malo porque ha robado. Pero, ¿cual es el motivo que le llevó a robar? El mayor quedó confundido cuando se descubre el porqué.
    Cuando acabó la película, debatimos cómo resolvería cada uno de ellos los distintos conflictos que aparecen. Sus respuestas eran distintas, claro que el pequeño idolatra al mayor y acaba aceptando siempre las respuestas de este.

    Volviendo a tu artículo, me ha gustado tu ejemplo de El principito (hace tantos años que casi ni me acordaba), supuestamente escrita para un público infantil que no creo que entendiese. Cuando eres pequeño todos son tus amigos por igual, hasta que creces y aprendes a diferenciar la amistad de simples conocidos.

    Espero tu siguiente artículo.
    Un abrazo.

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  2. Los experimentos con niños siempre son muy interesantes. En ellos se puede observar con mayor facilidad y fiabilidad lo que es inherente al ser humano. Recuerdo un programa de "Redes" en el que Eduard Punset entrevistaba a una gran psicóloga de tendencias feministas y que durante un tiempo había afirmado que los roles masculinos y femeninos eran roles en gran medida impostados e inyectados durante la infancia mediante mecanismos como distinguir juguetes para niños y juguetes para niñas. Ella, cuando tuvo hijos (un niño y una niña) no hizo distinción alguna por sexo a la hora de comprarles los juguetes, y si bien la niña llegó a jugar con cierta naturalidad con los juguetes típicos de niño, él, salvo las dos primeras veces, no mostró gran interés por los juguetes de niña. No obstante, la madre insistió en hacerle jugar con muñecas, y lo que acabo haciendo el chaval fue tomar la muñeca por la cabeza con una mano y por las piernas con la otra y utilizarla a modo de ametralladora. Ante esto, la madre acabó por desistir del experimento y de algunas de sus teorías sobre los roles...

    Un abrazo.

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  3. El enfoque del artículo va dirigido al modo de pensar o la apreciación que se pueda llegar a tener. Sería muy osado afirmar categóricamente que las cosas son así, puesto que siempre habrá sus excepciones. En mi caso particular, los profesores siempre dijeron que yo tenía un enfoque distinto de las cosas, incluso que razonaba mejor que mis compañeros, y eso me costó un trato diferente, hasta que me di cuenta de ello y empece a actuar como los demás, sin sobresalir en nada. Fingí muchas conversaciones, con maestros y compañeros, diciéndoles lo que querían escuchar. Y también observe y aprendí su comportamiento, a fin de hacer una representación de lo que ellos eran.

    Recuerdo en una ocasión que fue una doctora, (no sé que clase de doctora, tal vez psicóloga), al kindergarten. Nos hicieron pasar de a uno en uno y nos presentaron dos vasos idénticos llenos de agua pintada, una roja, otra azul. La doctora (como le decían), pregunto – ¿Cuál vaso tiene más agua? –.

    Yo respondí, como obviamente se veía, que ambos vasos tenían la misma cantidad. Después ella saco otros dos vasos, uno alto y angosto, el otro bajo y ancho. Pasó el líquido rojo al vaso alto y el líquido azul al vaso bajito. Después me presentó ambos vasos y preguntó - ¿Cuál vaso tiene más agua? –.

    Al principio creí que su pregunta era un juego, y sonreí divertido, pero ella en verdad esperaba una respuesta. Así que le dije – Los vasos tienen la misma agua –.

    Aquella respuesta pareció no gustarle mucho, pues cambió su rostro. La maestra y otras personas que la veían comenzaron a anotar cosas en sus libretas.

    – ¿Por qué lo dices? – preguntó.

    – Porque vació el líquido de los otros vasos, que era el mismo, a estos vasos. El líquido sigue siendo el mismo – respondí.

    – Pero mira los vasos. Uno es grande y el otro pequeño – insistió, como esperando que cambiase de parecer.

    – Pero el agua de los vasos es la misma, no importa lo alto del vaso – concluí.

    Después me enteré que lo que había hecho en ese momento fue destruir la teoría que la doctora había planteado. Al parecer el resto de mis compañeros afirmaron que el vaso alto tenía más líquido que el bajito.

    Sin embargo, a términos generales, la doctora tenía razón. Los niños son visuales. En ocasiones no razonan con lógica, sino que aceptan lo que a primera instancia "ven".

    Supongo que este mismo hecho aplica a lo relatado por Eva. Para el más pequeño el malo es malo porque robó, sin importar los motivos que tuviese.

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  4. En cuanto a la doctora feminista, considero que su enfoque va más orientado por intereses y convicciones personales, que por lógica.

    Saludos.

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  5. Evidentemente que el enfoque de esa psicóloga estaba condicionado por sus convicciones personales ¿Pero hay algún experimento que en mayor o menor medida no lo esté? La objetividad es una quimera, y el resultado de ese experimento con sus hijos tiene múltiples lecturas. Lo más interesante del asunto es cómo los niños a menudo hacen saltar en mil pedazos las convicciones de los adultos, además de que los experimentos con ellos son más fiables porque ellos todavía no han adquirido grandes prejuicios y no se dejan condicionar tanto como los adultos por el observador.

    Saludos y nuevamente bienvenido al blog!

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  6. Sobre los roles entre hombres y mujeres leí un estudio realizado por la Universidad de Pensilvania en la que culpaban al cerebro sobre los temas que nos interesan a los hombres y a las mujeres. Explicaba que cada parte del cerebro se dedica a una actividad y que cada género tenía mayor conectividad con un hemisferio que con el otro.
    Yo personalmente estoy más de acuerdo con este dato que con lo que dicen psicólogos de que se debe a un rol de siglos y siglos de costumbres.

    Alberto, no es por ser ni feminista ni machista, pero creo que las mujeres tenemos menos prejuicios a la hora de hacer cosas de hombres que al revés y eso se ve desde niños.

    Ele, ceo que esa psicóloga hizo el experimento del revés, debió verter el líquido en los vasos grande y pequeño y después probar su teoría. En un grupo amplio de niños siempre hay alguno que destaca como bien pudo comprobar.

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  7. Estoy de acuerdo con Eva respecto al papel que juegan los hemisferios del cerebro y el género, sin embargo de igual forma existe otros factores a considerar. Por ejemplo, hace poco leía un artículo en una revista en donde se habla del funcionamiento de las sinapsis en los Zurdos y los Derechos. Entonces, mientras que un derecho se inclina hacia uno solo de los lados, el zurdo tiene la capacidad de usar ambos por igual. Inclusive se mencionaba que para un zurdo es posible cambiar, como si de un swish se tratara, y utilizar ahora su mano derecha con naturalidad. Cosa que un derecho no puede hacer, puesto que para un derecho es imposible coordinar de manera correcta con su mano izquierda. Las personas ambidiestras son en realidad zurdos. En la antigüedad, cuando en algunas culturas o sociedades estaba mal visto que una persona fuese zurda, se le obligaba a que adiestrara su mano derecha a fin de que fuese como el resto. En México por ejemplo, hubo un tiempo por allá de los 50’s y 60’s en los que a los niños zurdos se les amarraba la mano izquierda a la espalda para que no la pudieran utilizar; esto pasaba principalmente en las escuelas. En contraste, hubo civilizaciones en la antigüedad que consideraban la condición del zurdo como una ventaja en combate, de modo que había equipos o batallones compuestos únicamente de zurdos, a quienes se les encargaban tareas especiales que un derecho no podía hacer.

    De la misma forma, existe ese contraste en cuanto a la forma de pensar de hombre y mujer; condición que no es absoluta pues existen sus excepciones. Algunos psicólogos sostienen que todas las personas pueden ser catalogadas en nueve personalidades base, sin importar si se es hombre o mujer cada persona encajará en solo una de esas nueve personalidades. En este sentido el género solo contribuye a encajar en cierto parámetro, mas no es la causa del parámetro en sí.

    El experimento que cité, según tengo entendido, sirve para demostrar como en cierta etapa del desarrollo intelectual del niño este tiende a basar su juicio en las cosas que ve antes que en la lógica misma. Es importante que el niño vea el cambio de líquido de un recipiente a otro para que exista la primicia de que el líquido es el mismo. Según la teoría, el niño pasa por alto el cambio del líquido, solo ve la altura del recipiente.

    Este fenómeno no solo afecta a los niños, este principio de la óptica también nos afecta a nosotros como adultos. De hecho las grandes industrias se aprovechan de nuestros juicios prematuros para vendernos productos prescindibles como objetos indispensables. O para vendernos menos producto de una calidad regular como si fuesen los mejores del mundo. Al igual que el niño, sabemos que un embase tiene la misma cantidad de producto que otro de otra marca, y sin embargo tendemos a comprar el que tenga la marca MÁS GRANDE, sin comprobar si el producto realmente lo vale.

    Jeje… esto ya se desvía mucho del tema… lo siento…

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  8. Habría que tener en cuenta la edad de los niños para cualquier experimento. Hoy en día están demasiado espabilados quizás porque ya no se da importancia a ciertos temas tabú y en tecnología me superan.

    Esto último que comentas también lo podemos asociar a los libros que vendemos en Amazon. Creo que se ha debatido varias veces y es que la portada vende, no importa si el contenido es muy bueno o regular. Es lo primero que te entra por los ojos y si llama la atención ahí caes. A veces los adultos nos portamos como niños jeje aunque en otras ocasiones deberíamos de serlo.

    Por supuesto nos hemos desviado del tema, pero a mí no me importó ;)

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  9. Interesante el artículo (aunque personalmente "El principito" siempre me aburrió un poco, tal vez porque nunca lo entendí y ahora sigo sin entenderlo). Tengo varias reflexiones que hacer (bueno, solo un par):

    - Respecto al experimento con niños: partimos de un error de base. Consideramos que todos los niños son iguales, solo por ser niños. Y sobre todo si tienen edades parecidas y han crecido en ambientes parecidos. Pero, esto lo saben muy bien los padres, cada hermano de una familia es un mundo. Si fuera verdad que los bebés nacen con "tábula rasa", la población infantil sería mucho más homogénea, y más con la educación que reciben actualmente. Pero esto no es así. No podemos predecir los comportamientos de los niños como si fueran ratones de laboratorio porque los niños son personas que no han nacido ayer, al contrario de lo que piensa la gente, y en su subconsciente hay mucha más información de la que creemos.

    - En cuanto al experimento sobre juguetes para niños y niñas: no demuestra para nada que los niños de por sí tengan ya tendencia a comportarse "masculinamente". Aparte del rol que nosotros les forzaremos a adoptar según vayan creciendo, e independientemente de las hormonas que ellos mismos comenzarán a generar a grandes cantidades sobre todo a partir de la adolescencia (y que influirán en mayor o menor medida), soy de la opinión de que el alma viene ya con cierta identidad sexual que puede o no corresponder a sus órganos sexuales. En el experimento dio la casualidad de que al niño le gustaban los juegos de guerra y no las muñecas, pero eso no es porque sea de sexo masculino, es por ser una persona a la que le gustan los juegos de guerra. Nada más.

    Los roles "femeninos" y "masculinos" vienen impuestos por la sociedad y son totalmente falsos. Cada uno es como es, independientemente del cuerpo que tenga. ¿El cerebro nos condiciona a la hora de pensar? Puede que a algunos. Otros condicionamos a nuestro cerebro para que piense de una determinada forma. Se llama ir en contra de tus propios instintos, o también identificar comportamientos absurdos y sustituirlos por otros, o quizá... ¿fuerza de voluntad?

    Por cierto, soy contraria a la categorización que tanto obsesiona a los científicos. Más quisieran ellos que las cosas fueran tan fáciles...

    Un saludo.

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  10. Tienes mucha razón Eowyn cuando dices que no todos los niños son iguales, ni muchísimo menos. Lo de la "tábula rasa" siempre me pareció una teoría muy débil, por ser educados; yo tampoco estoy de acuerdo.

    El experimento sobre los juguetes lo puse más por el hecho de dar a entender los prejuicios de los científicos que otra cosa. Si bien, he de decir que, después de lo que tú comentas, este experimento al parecer se repitió con un gran número de niños, más o menos con similares resultados. Porque si bien, yo también opino que los roles "masculinos" y "femeninos" vienen en una buena medida impuestos, pero yo no me iría al otro extremo de negarlos totalmente, porque también creo que en la gran mayoría de los individuos de un mismo sexo, hay unas ciertas tendencias a comportarse de una manera u otra, y no estoy hablando de orientaciones sexuales ni nada por es estilo. Simplemente estoy hablando de ser macho o ser hembra, aunque es evidente que en ocasiones estas tendencias no se corresponden con la apariencia externa, y eso es lo bonito, que no todos somos iguales. Los seres humanos por suerte o por desgracia no creo que logremos nunca liberarnos de nuestra animalidad, y si algún día lo hacemos, supongo que ya habríamos dejado de ser eso, humanos. Seríamos, lo que Nietzsche denominó en su momento übermensch.

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  11. Totalmente de acuerdo con lo de que los seres humanos nunca nos liberaremos de nuestra animalidad. Y por supuesto, las hormonas influyen mucho en nuestro comportamiento, incluidas las sexuales. Creo, que si nos fijamos bien, un niño/niña, cuando es muy pequeño, se acercaría más a un género "neutro". Pueden ya tener ciertas tendencias, es cierto, pero ¿hasta qué punto estas tendencias vienen determinadas por algo biológico o "por algo más"? Aclarar que hablo de un momento anterior a la educación, antes de que el niño tenga una identidad sexual determinada y diga "Soy un niño". Creo que los seres humanos somos mucho más complejos de lo que, de momento, la ciencia ha conseguido desentrañar y comprender. Estoy en contra de toda simplificación excesiva, como por ejemplo reducir todo a la genética, o a una cuestión hormonal, o a impulsos eléctricos y neurotransmisores en el cerebro. En cuanto al tema que nos ocupa, yo no sé de la mayoría, pero sí puedo hablar por mí, y sé que soy todo lo opuesto a lo que alguien esperaría de una mujer. Todos somos una mezcla de ambos géneros, o como dice una amiga mía, de yin y yang. Y mejor que haya un equilibrio, o entonces aparecen los problemas...

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  12. Totalmente de acuerdo en que todos somos una mezcla de géneros, de yin y yang y con todo lo demás.
    Y quizás tú seas todo lo contrario a lo que nuestra actual sociedad espera de una mujer; pero eso no significa ni mucho menos que seas lo contrario a lo que verdaderamente significa ser mujer, hembra, yin o cómo quieras llamarlo.
    Yo en ti aprecio una mezcla muy curiosa e interesante de agua y fuego, es decir, de los más yin y lo más yang al mismo tiempo, donde intuyo que el agua te envuelve la epidermis y te hace soñadora, mientras el fuego te otorga esa energía y esa extrema empatía, y va poco a poco calentándote o quemándote por dentro, depende del momento.

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    1. ¿Soñadora? ¿Extrema empatía? Me autocito algo que acabo de escribir en mi blog:
      "Y desde luego, la forma en que el lector se imaginará a la escritora desesperada que creó este blog, no tendrá nada en común con la realidad. Yo lo advierto..."
      ;-)
      PD: Vale, reconozco que tu comentario me ha gustado...

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