martes, 29 de julio de 2014

Entradas eliminadas del blog

  Hola,

  Los lectores/as habituales del blog habréis echado en falta diversas entradas. Dichas entradas habían sido escritas por antiguos colaboradores de este espacio, y siguiendo sus deseos, nos hemos visto obligados a eliminarlas. A la mayoría de nosotros nos habría gustado conservarlas, pero los deseos de los autores de las mismas prevalecen. Ahora nos encontramos en un camino de reestructuración del blog del que considero que van a salir cosas muy interesantes.

    Gracias por leernos y disculpen las molestias que todo esto les hayan podido ocasionar.

                                                   Un saludo de tod@s l@s LetraHeridos.

domingo, 27 de julio de 2014

Micro relato "Errores del pasado" de Eva Gil Soriano



Oculto tras un cartel publicitario, Miguel esperaba a que Marta saliese de casa. No se atrevía a dar la cara, sin embargo necesitaba verla. Había soñado tantas veces con su rostro, con su cuerpo envolviendo el suyo. Aquellas cálidas noches, eran ya tan lejanas…
Había pasado los últimos tres años en la cárcel por un terrible error que no solo había acabado con su libertad sino con toda su vida. 
Tenía un negocio próspero construido a los veinte años. Una novia fabulosa que le amaba tanto como él a ella. Pensaba pedirle matrimonio en cuanto comprase una casa para ambos. Todo perdido.
Ahora ya había superado lo sucedido y no se arrepentía de haber dejado a Marta a pesar de estar enamorado de ella. No tenía el dinero para una casa, ni negocio ni nada que ofrecerle. Además, era un ex convicto, eso estaba muy mal visto. A la gente no le preocupa si eres culpable, inocente o simplemente si cometiste un error. No, la gente solo escucha que has estado en prisión y te dan la espalda.

Al fin se abrió la puerta y… allí estaba. Sus ojos del color de las avellanas tostadas, sus cejas pinceladas, su sonrisa contagiosa…  Nada había cambiado en ella.
La vio mirar en su dirección y se escondió de inmediato.

Debía de ser una alucinación, pensó Marta, pues le había parecido ver a Miguel tras ese cartel. Seguro era su imaginación que le estaba jugando una mala pasada. No podía ser él. ¿Por qué iba a estar frente a su casa? Todavía debía estar encerrado.
No obstante, caminó hacia allí. No supo por qué, pero algo tiraba de sus pies, la hacía avanzar hasta que llegó y de pronto, se llevó la mano a la garganta.
¡Era Miguel! Era real. Alzó la otra mano y le acarició la cara tiernamente mientras ríos salados rodaban por sus mejillas.
No llores, por favor imploró él.
La maravillosa sonrisa de Marta mezclada con los sollozos le desarmó. Solo había querido verla una vez, asegurase de que estaba bien, pero ahora que la tenía frente a él iba a ser muy difícil renunciar.

Miguel volvió a recordar aquella noche de juerga con sus amigos. Sin haber dormido y con unos cuantos mojitos en el cuerpo. No fue la mejor de las ideas coger el coche, no olvidaría el accidente en el que perdió la vida un anciano que paseaba a su perro y de paso, también acabó con la suya.
Necesitó ayuda psicológica durante más de un año para poder superarlo. Su negocio se vino abajo y su novia… Se vio obligado a abandonarla aunque ella no quería dejarle. Quizás solo era el deseo de castigarse a sí mismo por lo ocurrido.  Marta se merecía rehacer su vida con un hombre completo y él ya no se sentía así. Lo había arruinado todo.

Marta secó sus lágrimas y le dijo lo feliz que era al verle libre y de que estuviese allí. Miguel por su parte seguía indeciso. Le dijo que nada tenía para ofrecerle, que lo había perdido todo y se sentía vacío, ella respondió que no era cierto.
Después Marta le preguntó si todavía le amaba.
Nunca he dejado de amarte ─respondió─ tu recuerdo me daba fuerzas para continuar viviendo.
Ella estaba a punto de lanzarse a sus brazos cuando Miguel le preguntó lo mismo.
Cómo puedes dudarlo siquiera. Volveremos a empezar, construiremos esa vida con la que habíamos soñado.
Miguel le dijo que no sería fácil, pero ella insistió que nada le importaba si estaba a su lado y que juntos lograrían cualquier cosa.

Miguel no pudo contenerse por más tiempo. Acortó la distancia que los separaba y la tomó en sus brazos. Inclinó su cabeza y se apoderó de sus labios. Avasalló su boca con la pasión reprimida durante tres largos años. El pasado se hizo presente y ambos olvidaron que habían estado separados. Olvidaron los errores del pasado para empezar, a partir de ahí, una vida juntos.