domingo, 27 de julio de 2014

Micro relato "Errores del pasado" de Eva Gil Soriano



Oculto tras un cartel publicitario, Miguel esperaba a que Marta saliese de casa. No se atrevía a dar la cara, sin embargo necesitaba verla. Había soñado tantas veces con su rostro, con su cuerpo envolviendo el suyo. Aquellas cálidas noches, eran ya tan lejanas…
Había pasado los últimos tres años en la cárcel por un terrible error que no solo había acabado con su libertad sino con toda su vida. 
Tenía un negocio próspero construido a los veinte años. Una novia fabulosa que le amaba tanto como él a ella. Pensaba pedirle matrimonio en cuanto comprase una casa para ambos. Todo perdido.
Ahora ya había superado lo sucedido y no se arrepentía de haber dejado a Marta a pesar de estar enamorado de ella. No tenía el dinero para una casa, ni negocio ni nada que ofrecerle. Además, era un ex convicto, eso estaba muy mal visto. A la gente no le preocupa si eres culpable, inocente o simplemente si cometiste un error. No, la gente solo escucha que has estado en prisión y te dan la espalda.

Al fin se abrió la puerta y… allí estaba. Sus ojos del color de las avellanas tostadas, sus cejas pinceladas, su sonrisa contagiosa…  Nada había cambiado en ella.
La vio mirar en su dirección y se escondió de inmediato.

Debía de ser una alucinación, pensó Marta, pues le había parecido ver a Miguel tras ese cartel. Seguro era su imaginación que le estaba jugando una mala pasada. No podía ser él. ¿Por qué iba a estar frente a su casa? Todavía debía estar encerrado.
No obstante, caminó hacia allí. No supo por qué, pero algo tiraba de sus pies, la hacía avanzar hasta que llegó y de pronto, se llevó la mano a la garganta.
¡Era Miguel! Era real. Alzó la otra mano y le acarició la cara tiernamente mientras ríos salados rodaban por sus mejillas.
No llores, por favor imploró él.
La maravillosa sonrisa de Marta mezclada con los sollozos le desarmó. Solo había querido verla una vez, asegurase de que estaba bien, pero ahora que la tenía frente a él iba a ser muy difícil renunciar.

Miguel volvió a recordar aquella noche de juerga con sus amigos. Sin haber dormido y con unos cuantos mojitos en el cuerpo. No fue la mejor de las ideas coger el coche, no olvidaría el accidente en el que perdió la vida un anciano que paseaba a su perro y de paso, también acabó con la suya.
Necesitó ayuda psicológica durante más de un año para poder superarlo. Su negocio se vino abajo y su novia… Se vio obligado a abandonarla aunque ella no quería dejarle. Quizás solo era el deseo de castigarse a sí mismo por lo ocurrido.  Marta se merecía rehacer su vida con un hombre completo y él ya no se sentía así. Lo había arruinado todo.

Marta secó sus lágrimas y le dijo lo feliz que era al verle libre y de que estuviese allí. Miguel por su parte seguía indeciso. Le dijo que nada tenía para ofrecerle, que lo había perdido todo y se sentía vacío, ella respondió que no era cierto.
Después Marta le preguntó si todavía le amaba.
Nunca he dejado de amarte ─respondió─ tu recuerdo me daba fuerzas para continuar viviendo.
Ella estaba a punto de lanzarse a sus brazos cuando Miguel le preguntó lo mismo.
Cómo puedes dudarlo siquiera. Volveremos a empezar, construiremos esa vida con la que habíamos soñado.
Miguel le dijo que no sería fácil, pero ella insistió que nada le importaba si estaba a su lado y que juntos lograrían cualquier cosa.

Miguel no pudo contenerse por más tiempo. Acortó la distancia que los separaba y la tomó en sus brazos. Inclinó su cabeza y se apoderó de sus labios. Avasalló su boca con la pasión reprimida durante tres largos años. El pasado se hizo presente y ambos olvidaron que habían estado separados. Olvidaron los errores del pasado para empezar, a partir de ahí, una vida juntos.

12 comentarios:

  1. Hola Eva.
    Has cogido un tema muy actual que suele pasar más ha menudo de lo que pensamos y es bastante penoso que se juzgue a las personas por su pasado y no por lo que son hoy en día , que todos merecemos una segunda oportunidad

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    1. Hola Mamen, lamentablemente suele pasar en la vida real. Y sí, todos merecemos una segunda oportunidad, pero sin contar con la familia del difunto pues aunque sea un error en su vida, el muerto ya no regresa.

      Un beso.

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  2. Encarna Campos Bogas27 de julio de 2014, 22:25

    Magnífico relato, desde el principio te metes en la historia y te conviertes en espectadora . Muy bien contado, Eva te vas superando en cada relato. Bravo!!

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    1. Muchas gracias Encarna, me sacas los colores jeje

      Un beso.

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  3. Me has dejado con ganas de libro, donde sepamos cómo era esta pareja antes del accidente, la vida en prisión de Miguel y de Marta desde fuera y un poco de ese futuro tras este encuentro relatado.........Lo has pensado????

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  4. Yo también creo que sería un buen punto de partida para una novela, narrada a modo de flashback e incluso epistolarmente. Un hombre acaba de salir de prisión, pero qué se esconde tras esos años entre rejas, qué dejó atrás, a quién ama, cómo y por qué tomó el camino de la redención y no el de la autodestrucción, además de tocar el sufrimiento de su pareja, el de la familia de la víctima, el sistema penintenciario, los prejuicios de la sociedad, el autocastigo. Podría ser una obra muy interesante. Hay muchos temas de interés condensados en tan pocos párrafos.

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  5. Eva y Alberto, esta historia la tenía en un borrador para una futura novela, pero hace unas semanas me pidieron que hiciera un micro relato y elegí esta. Así es que no descarto el hacer una novela.
    Gracias.

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  6. Está muy bien escrita Eva, enseguida te adentras en la historia, y estoy con los demás, pueda dar para una novela sin problemas :)

    Un saludo!

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    1. Gracias Esther. Tendré en cuenta vuestros consejos.

      Un abrazo.

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  7. Un bonito regalo para los letraheridos. Gracias, Eva.

    Un abrazo.

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  8. Gracias Gerard.

    Un abrazo también para ti :)

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