jueves, 5 de febrero de 2015

Pregúntale al polvo, de John Fante

preguntale al polvo (4ª ed.)-john fante-9788433967763Hace unos meses el escritor Ianus Bröönco me envió el libro "Pregúntale al polvo" del escritor estadounidense John Fante, hoy por desgracia otra vez algo olvidado. Tenía ganas de acercarme a la obra de este hombre desde hace tiempo, pues sabía que había sido uno de los primeros en describir el desencanto de la sociedad americana tras "los felices años veinte", pero sin hacerlo desde una perspectiva meramente social, resaltando la miseria económica tras la Gran Depresión. Fante va más allá, lo que nos describe es más bien un país, y sobre todo una ciudad (L.A.) distópica, muy en la línea del cine negro de aquella época o de las últimas películas de David Lynch, pero sin recurrir a elementos criminológicos. Con este tipo de cine comparte sobre todo la atmósfera de sordidez, el gusto de sumergirse en los bajos fondos y la simpatía por los fracasados, que en el caso de esta novela es un escritor llamado Arturo Bandini, un más que evidente alter ego del autor, al modo de Henry Chinaski para Bukovski. Autor al que se "adelanta" en cierto modo y para el que fue todo un referente, así como supongo que también lo fue para J.D. Salinger, aunque desconozco si éste lo ha reconocido alguna vez abiertamente tal y como lo hizo en numerosas ocasiones el primero.

  Han sido muchas las cosas que me han gustado del libro, pero destacaría su modernidad y actualidad y sobre todo la magnífica descripción de ese Los Ángeles sórdido y pesadillesco donde (sobre)vive un escritor soñador y desencantado al mismo tiempo, que aspira a publicar algún día una novela de éxito tras una serie de relatos sin apenas repercusión.

  Las obras de Fante, al igual que las de su alter ego literario, tampoco tuvieron mucho éxito. Sólo años más tarde, cuando Charles Bukovski le consideró su maestro, empezaron a tener una aceptable acogida, sobre todo entre los seguidores del autor de Factotum. Aunque para aquélla Fante era ya un anciano que se había quedado ciego y sin piernas a causa de unas complicaciones de la diabetes que padecía. Una triste historia que se repite en el arte una y otra vez.