miércoles, 29 de abril de 2015

Recuerdo aquellos días tan cerca del cielo (Sollozo nepalí)




   Recuerdo aquellos días tan cerca del cielo,
  aquellos días cuando las sonrisas de niños y no tan niños eclipsaban cualquier llanto,
cualquier sollozo, cualquier llamada de socorro. 
Aquellos días vagando por esos enclaves tuyos de imponderable belleza,
donde naturaleza y arte coexistían unidos como dos hermanos siameses,
y en las bellísimas flores de tus rododendros
se podía ver centellear a la luz de la mañana miles de prístinas gotas de rocío.
 Recuerdo tus grandes ebanistas de Bungamati,
la majestuosidad de Patán y sobre todo de Bhatakpur.
Qué decir de Bhatakpur,
 esa maravilla que codo a codo, que obra a obra y calle a calle
le disputa a Venecia las llaves de la ciudad más bella de la Tierra.
Cómo olvidarme de Pokhara y de sus lagos,
de sus gigantescas hamburguesas de búfalo,
 del caos organizado de Katmandú y de su Thamel,
con sus innumerables tiendas, restaurantes, pagodas y templos,
de esos decadentes templos donde ya sólo moran gallos, gatos y gallinas,
pero reza o medita todo el mundo, todo hijo del pueblo.
Pero sobre todo cómo olvidarme de tus ocho ochomiles
y de esas calles repletas de aquellas gentes de eterna sonrisa,
budistas o hinduistas, agricultores o sherpas, santones, taxistas, turistas, montañeros...
Cómo olvidarme de aquel país donde pude acariciar las nubes y el cielo.




PD. Mis más sinceras condolencias a todo el pueblo nepalí y un abrazo muy fuerte a Dharma y Asmita Rai y demás familia. Namaste.
 
*Fotos por Alberto Senda.