jueves, 7 de abril de 2016

Recordando Egipto


¿Autoridad egipcia? entregando un estetoscopio al médico
Hace ya algo más de catorce años tuve la oportunidad de pasar un par de semanas en Egipto. Fue un viaje fascinante al lugar donde surgió lo que más tarde se llamaría Civilización Occidental. Recuerdo que preparé ese viaje casi como quien prepara una tesis doctoral. Leí, y volví a leer en algunos casos, como una veintena de libros sobre Egipto, desde ejemplares de la egiptología o arqueología más ortodoxa hasta los más heterodoxos y/o extravagantes. Después de todos estos años, de los que más grato recuerdo he conservado han sido de dos obras bastante heterodoxas y con ciertos tintes esotéricos: La Serpiente Celeste de John Anthony West y el libro al que este primero rinde homenaje y reconocimiento: El Templo del Hombre, del filósofo, matemático y ocultista francés René Schwaller de Lubicz. Aunque hablar de esoterismo parece una obligación cuando abordamos el antiguo Egipto, algunos lo obvian y muchos otros abusan o se van por los cerros de Úbeda, como el entrañable Erich Von Däniken y sus extraterrestes constructores de pirámides.

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Resultado de imagen de espermatozoide kom ombo   Gracias a todos estos libros llegué al país del Nilo con unos conocimientos bastante aceptables sobre su historia antigua (hoy algunos de ellos por desgracia olvidados o al menos bastante oxidados), que me permitieron participar, compartiendo en muchas ocasiones una shisha, en interesantes conversaciones con otros viajeros, pero sobre todo con mi guía Abdul, un hombre que por aquel entonces tenía veinticinco años y que había estudiado filología hispánica y dos años de egiptología.  Abdul era un hombre bastante culto, y había leído bastante más literatura hispánica que la inmensa mayoría de españoles que yo conocía. Su visión sobre el antiguo Egipto era algo más ortodoxa que la mía, pero su mente era abierta y siempre estuvo encantado de conocer "mis" teorías, a veces para aplaudirlas, otras para refutarlas y la mayoría quizás para simplemente escucharlas.

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  Abdul era y seguramente haya continuado siendo un hombre muy religioso, creía observar a veces en el cielo como las nubes dibujaban en árabe "No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta", pero respetaba las demás religiones, costumbres y creencias; pero lo que más se resistía a admitir era el hecho de que en muchos aspectos la antigua Civilización Egipcia estuviese más avanzada en ciertos conocimientos técnicos y científicos que la Arabia de Mahoma o incluso que nuestra época misma.

  Fueron muchos templos los visitados y admirados junto a él y un pequeño número de turistas o viajeros. De Abdul fue la sabia idea de levantarnos muy temprano (como a las cinco de la mañana), para, tras desayunar, irnos a los templos y poder disfrutarlos con los primeros rayos de luz sin el agobio del calor y de las turbas turísticas. Muchos de esos templos, para este servidor de nadie, acabaron casi que eclipsando a las grandes Pirámides. Me emociono todavía al recordar mis primeros y hasta el momentos únicos pasos en los templos de Luxor, Karnak, Menfis, Abu Simbel, Dendera, Sacqara,  Edfú, el de la Reina Hatshepsut..., y me sigue carcomiendo tanto hoy como hace casi ya tres lustros, el no haber podido visitar el gran templo de Sethy I en Abydos. Pero hoy no me dispongo a hablar de ninguno de los citados, sino brevemente del de Kom ombo, el Templo de la medicina, cuya construcción se inició hace unos 2200 años,  ya en época Ptolemaica, y que en realidad es el Templo de Sobek y Haroeris, los dioses a los que está dedicado.

   Kom ombo era y es una ciudad situada en la orilla oriental de Nilo, es decir en la orilla de la Vida, a unos cuarenta kilómetros al norte de Asuán y a unos 165 al sur de Luxor. Y si existe un templo que tenga sentido que esté en dicha orilla es el de Kom Ombo, pues era la Ciencia de mantenerse con Vida lo que se puede ver por doquier en sus fascinantes bajorrelieves, llamésele ya magia o medicina, seguramente un poco o un mucho de las dos. Y de ellas o de una mezcla de ambas vamos a hablar un poco. 

 
Mujer en posición de dar a luz, teniendo a su derecha instrumental quirúrgico
  Y no, los egipcios no trepanaban con martillo y cincel como se dice en ciertos documentales; eran mucho más sofisticados que todo eso, como se puede ver por el instrumental quirúrgico de la fotografía de más arriba.
Mujer dando en luz (Bajorrelieve en el templo de Kom Ombo)
  Como he dicho hace un momento, al menos las clases pudientes disponían de preservativos (¡sí condones!) y el faraón Ramsés II poseía una especie de trono-ascensor hidraúlico con el que probablemente se presentaba ante las masas enfervorizadas, el cual también se conserva en el museo de El Cairo, así como  también dispusieron en diversos templos (al parecer, no para uso público) de la máquina de vapor, inventada o quizás redescubierta en el siglo I de nuestra era por Herón de Alejandría, y probablemente, al igual que los sumerios, también descubrieron la luz eléctrica, hito de la antigüedad que fue observable en el museo de historia de Bagdad hasta que en el expolio que sufrió en el año 2003 desaparecieron, entre miles de objetos de incalculable valor, las famosas pilas o baterías del periodo parto.

  Otro detalle muy curioso del templo de Kom ombo, que me comentó en su día Abdul, y que no he leído en ningún libro, es que éste disponía de unas habitaciones o cámaras, sitas en lugares estratégicos del templo, que eran destinadas a "recargar" la energía de los pacientes. Lo que sí he encontrado es a autores que especulan (sin demasiadas pruebas de ello, todo hay que decirlo) que los egipcios fueron capaces de reconducir la energía telúrica por medio de los obeliscos, como si con éstos practicaran una especie de acupuntura terrestre, algo que no voy a negar que me encantaría que fuese cierto, pero de momento nadie parece estar en condiciones de poder probar.



  

16 comentarios:

  1. Lo de los espermetazoides me ha dejado estupefacta (lo de los condones no porque ya lo había oído, aunque no sé por qué me los imaginaba como una funda de lana y no creo que fueran así :-) ).

    Mi hermano y su mujer dijeron lo mismo de los templos. Yo por desgracia aún no he tenido la oportunidad de ir.

    Por cierto, Alberto, ¿no dormirías una noche en el sarcófago de la Cámara del Rey?

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    1. No, no eran de lana :) Si no recuerdo mal los había de diferentes materiales: de piel de cocodrilo, de intestinos de cordero y unos, más parecidos a los "tuyos", de lino; tejido a todas luces menos basto que la lana para esos menesteres ;)

      Los grandes templos son, para mi gusto, mucho más fascinantes que las pirámides. Están llenos de tesoros ocultos. Podría escribir diez entradas hablando de mi experiencia en ellos.

      Por supuesto que dormiría, si pudiera. Y más de una también, si las maldiciones faraónicas me lo permitieran :):)

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  2. He flipado con lo de los espermatozoides. ¡Qué fascinante artículo!

    ¡Un abrazo!

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    1. Ya veo que os ha gustado lo de los espermatozoides:) A ver si encuentro en estos días mis fotos de Egipto y digitalizo una o varias fotos de los espermatozoides. Tengo alguna con más detalle que ésa que he encontrado por internet.

      Un abrazo.

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  3. Muy buen post. Sería interesante poder ver esos espermatozoides.

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    1. He añadido un par de fotos con los espermatozoides más en detalle. A disfrutarlos...:):)

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  4. yo si que soy poco imaginativa me he roto la cabeza tratando de ver la mujer dando a luz!!!!!!!!! OMG podrías explicarme

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  5. No es falta de imaginación, es que esas fotos no estaban. :) :)Ahora sí están. Esta vez tuve muchos problemas para subir las fotos, no sé muy bien por qué. De hecho, hoy durante unas horas la entrada aparecía en blanco, y al quitarle mis fotos conseguí recuperarla. Misterios de la Red...
    Tengo una foto muy ilustrativa de un bajorrelieve en el que se ve a un hombre entregando un estetoscopio a un médico, que cuando disponga de otro momento voy a intentar ponerla en otra entrada, pues no he encontrado ninguna foto en la Red donde se vea toda la escena tal cual la fotografié en su día.

    Besos volvoretiña.

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  6. jajaja bueno yo pense que era un poquito mi falta de conocimientos, oS JURO QUE YO MIRABA LA FOTO UNA Y OTRA VEZ, LA AMPLIABA, LA ACHICABA, EN FIN....ME ALEGRO DE VERLAS SON MUY INTERESANTES ME HUBIERA GUSTADO IR CONTIGO AMIGO...VIDA...

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  7. Finalmente sí que he podido incluir un par de fotos mías, incluida la del estetoscopio. Muchos historiadores ortodoxos niegan que se trate de este aparato, pero también niegan que lo de la otra foto sea un espermatozoide, ¡y eso que está al lado de un pene eyaculando y de una mujer embarazada! Y para más inri todos estos bajorrelieves se encuentran en el templo dedicado a la medicina. Así que un estetoscopio no parece muy fuera de contexto. A mí todo eso me parece empeñarse en negar lo evidente: que lo egipcios fueron una civilización bastante avanzada científicamente, pero que al igual que Kepler o Newton, fueron unos científicos brillantes que también se interesaron (y mucho) por las ciencias ocultas o lo que hoy llamaríamos pseudociencia.

    PD ¡Quién te vería achicando y agrandando las fotos que no eran! La cosa tuvo que ser bien divertida :)

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  8. Si te dicen que puede ser un estetoscopio sí lo ves, porque se parece mucho. Si además el bajorrelieve está en una sala dedicada a la medicina, puede resultar hasta obvio. El espermatozoide se ve claramente y no hace falta que nadie te indique nada; hay uno que, además, tiene la forma de la cruz de la vida egipcia.

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  9. Efectivamente, es el hecho de encontrarse en una sala dedicada a la ciencia médica lo que hace muy plausible que se trate de un estetoscopio. No entiendo por qué les cuesta tanto creer que una civilización que construyó semejantes pirámides y templos, que transportó obeliscos de cientos de toneladas desde las canteras de Asuán, sitas a cientos de kilómetros de muchas de las principales ciudades, que lograron que sus pigmentos se conservaran durante miles de años a la intemperie y que muchas de sus momias se mantengan en un magnífico estado de conservación, etc., etc, haya podido inventar un estetoscopio, que con todo el mérito que posee, es a todas luces de menor dificultad. Da la impresión de que la moderna civilización occidental se quiere atribuir para sí todos los hitos de la humanidad en exclusividad. Acaso, no seguimos afirmando que la imprenta la inventó Gutenberg cuando Bi Sheng la había inventado en China 400 años antes, y así con tantas cosas más que no es momento ahora de dar una lista detallada.
    Y lo del espermatozoide clama al cielo, incluso, como bien dices, en uno de ellos con la llave de la vida debajo. Además, te diré algo que no he mencionado en la entrada: En Heluan, una ciudad cercana a lo que más tarde sería Menfis, se encontró una lupa perteneciente a la I Dinastía, de tal perfección que tuvo que realizarse de manera electroquímica (En exposición en el Museo Británico), la cual seguramente se fuese perfeccionando hasta lograr una con la que pudiesen ver los dichosos espermatozoides.
    Lo dejo, porque si no me pongo a escribir hasta las tantas:)

    Un abrazo.

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  10. Les falta imaginación y les sobran orejeras. Ni teniéndolo delante de las narices admitirían lo evidente. Woody Allen lo satirizó acertadamente al principio de "El dormilón".

    Un abrazo.

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  11. Sí, sí; recuerdo el comienzo de "El dormilón" :):)

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  12. ¡Hola!
    Me ha encantado tu artículo Alberto, la egipcia siempre me pareció una cultura fascinante y misteriosa. Quizá algún día tenga la suerte de visitar Egipto.

    Un abrazo

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  13. Me alegra que te haya gustado tanto, Eva. Ojalá puedas algún día visitar Egipto. Como ya habrás imaginado es algo que recomiendo encarecidamente. Y si es con la ayuda de un guía tan magnífico como Abdul, mucho mejor. Mientras tanto puedes leer La Serpiente Celeste o Sinuhe el egipcio, donde se narra de manera muy entretenida la que probablemente haya sido la revolución más grande de la historia de la humanidad: el paso del politeísmo al monoteísmo.

    Un abrazo.

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